Ocarina of Time Switch 2 ya tiene su primera reseña completa, y llegó con ruido. NPR la publicó este martes 3 de noviembre, antes de tiempo, y la retiró de su sitio principal poco después; Notebookcheck rescató su contenido y lo contó hoy. El veredicto del reseñista James Perkins Mastromarino cabe en tres adjetivos: soberbio, ágil y seguro. El juego sale el jueves 5 de noviembre, exclusivo de Nintendo Switch 2, por US$59,99 en su versión digital en Estados Unidos.
La diferencia con todo lo publicado hasta ahora es el tamaño de la prueba. En octubre hubo impresiones con sesiones cortas de 90 minutos y el lunes salió el dato técnico de que esta versión llega sin DLSS y con FSR. Mastromarino jugó la obra terminada y su texto es el primero que juzga el paquete entero. NPR no le puso nota numérica, y Notebookcheck duda que iguale el 99 en Metacritic del original de Nintendo 64.
El original salió en 1998. Han pasado 28 años entre aquel cartucho y esta versión construida desde cero, y dentro del juego también hay un salto largo: siete años separan al Link niño del Link adulto que despierta en un Hyrule arruinado. Mastromarino escribe que la historia se siente tan vigente como en 1998, y aun así cerró su partida con una sensación rara de vacío. Esa tensión marca toda su reseña de Ocarina of Time Switch 2.
Jugarlo en 2026: salto, cámara nueva y un Templo del Agua domado
Link ya no depende de correr hacia un borde para saltar. La nueva versión suma botones de salto y de carrera, y moverse por Hyrule se siente natural desde la primera hora, contó el reseñista. La cámara va sobre el hombro, lejos de los ángulos fijos tan cuidados del original. Esos encuadres se extrañan, admitió, pero la adaptación llega rápido; su queja concreta es otra: desapareció la vista desde arriba al entrar a escondidas en el Castillo de Hyrule.
El combate ganó fluidez. Cambiar de un enemigo fijado a otro, eso sí, sigue costando: en juegos recientes de acción en tercera persona, como Elden Ring, basta un toque de la palanca derecha para pasar de un rival a otro, y aquí ese gesto no existe. El menú rápido de objetos sí viene de la serie moderna: es el sistema estrenado en Tears of the Kingdom en 2023 y repetido en Echoes of Wisdom en 2024. Mastromarino prefería una rueda personalizable, pero reconoce que cambiar de estrategia sobre la marcha, lanzar Bombchus tras usar el hechizo Amor de Nayru, evita las pausas constantes del menú de 1998.
Cuando alguien se pierde, el registro de misiones Threads of Time marca el siguiente objetivo. Ni con esa ayuda se salva la misión de la Espada Biggoron, enredada como siempre. El Templo del Agua, el trauma colectivo de toda una generación, quedó mucho más tolerable en esta versión. Y ojo con el dinero: las carteras ahora cargan el doble de rupias, pero las mejoras de las Grandes Hadas dejaron de ser gratis y pueden costar hasta 500 rupias cada una.
Tan fiel al original que a ratos se frena solo
El cambio visual es el más comentado de la reseña. Las texturas, de un detalle casi ornamental, chocan con las proporciones de dibujo de los personajes. El reseñista pone una cifra a su impresión: el 98 % del tiempo la conversión a Switch 2 es una mejora clara, y el resto cae en un terreno extraño. Su ejemplo es Nabooru, la ladrona gerudo, dibujada con labios rojos enormes y sombra de ojos dorada que desentonan con todo lo demás.
Las cinemáticas llevan voces completas y animaciones mucho más extensas. Ahí nace su crítica más seria: en las primeras horas, esas escenas frenan el ritmo y cortan las ganas de salir a explorar Hyrule y sus mazmorras. El guion también trae retoques pequeños. Mido, el chico que bloquea el paso en el Bosque Kokiri, pasó de abusivo a jefe pesado pero bien intencionado. El búho Kaepora Gaebora ya no repite sus explicaciones ante el menor descuido, y Navi, el hada acompañante, dejó atrás su aviso constante que tantos jugadores recuerdan con los dientes apretados.
En fidelidad, Mastromarino coloca esta versión en un punto medio muy preciso: menos fiel que la nueva versión de Demon’s Souls y mucho más fiel que la trilogía de Final Fantasy VII Remake o que la de Resident Evil 4. Nintendo rehízo el juego sin expandirlo. Quien esperaba mazmorras nuevas o una Hyrule ampliada encontrará el mismo mapa de 1998, pulido pieza por pieza, con sus límites intactos.
Un dato queda sin confirmar en la reseña: NPR no informa resolución ni tasa de fotogramas de esta versión, y Notebookcheck lo subraya al rescatar el texto. Los datos de la ficha de Nintendo que recogió Games.GG fijan la descarga estimada en 27 GB y el precio físico en US$69,99 en tiendas de Estados Unidos. El embargo del resto de medios vence el 4 de noviembre, un día antes de la salida: mañana llegarán las notas numéricas y el primer promedio de Metacritic, y ahí se sabrá si el «seguro» de NPR era elogio o advertencia. Mastromarino cerró sin nota y con una imagen doméstica: quiere compartir este Hyrule con sus sobrinos y, más adelante, con su hijo pequeño.
Fuente: Notebookcheck
