octubre 28, 2026

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Suecia bloquea ChatGPT y Claude en oficinas del Gobierno

Foto: Android Headlines
Foto: Android Headlines

Suecia bloquea ChatGPT y Claude en oficinas del Gobierno desde este lunes 26 de octubre: las computadoras de los empleados de las Oficinas del Gobierno ya no abren las páginas de los dos asistentes. La orden empuja al personal hacia Microsoft Copilot, la herramienta con contrato firmado y revisión de seguridad aprobada en esa administración.

La emisora pública Sveriges Radio, por medio de su redacción de investigación Ekot, reportó la medida el 23 de octubre y la televisión pública SVT la confirmó con las propias oficinas. Mikael Wettercrantz, director de digitalización de las Oficinas del Gobierno, escribió en la intranet interna que usar servicios de IA sin un acuerdo firmado puede traer consecuencias para la seguridad de la información del Estado.

El detonante: documentos pegados donde no debían

Detrás del bloqueo hay una revisión hecha este año en la Administración de Transporte de Suecia. La auditoría encontró usos problemáticos de plataformas de IA en el trabajo diario: empleados que pegaban registros confidenciales en aplicaciones no aprobadas para resumirlos, traducirlos o redactar respuestas.

Ese hábito tiene nombre en el mundo corporativo: TI en la sombra, el uso de servicios digitales sin permiso del área de sistemas. Con un chatbot público, cada consulta viaja a servidores de una empresa comercial fuera del control del empleador. Si el texto pegado incluye datos de un ciudadano, un expediente o un documento interno, la administración pierde de vista dónde quedó esa información y quién puede procesarla.

Las reglas europeas de protección de datos castigan con multas fuertes el traslado descuidado de información personal, y los gobiernos cargan una responsabilidad extra: manejan datos de toda la población, no solo de sus clientes.

Copilot queda, con candados distintos

Microsoft Copilot sobrevivió al corte por una razón práctica: existe un acuerdo empresarial entre Microsoft y el gobierno sueco. Ese contrato fija que las consultas de los empleados no se guardan para entrenar modelos futuros y que el tratamiento de los datos cumple condiciones revisadas por la administración, que además endureció los ajustes de seguridad de la herramienta antes de autorizarla, informó SVT.

El bloqueo tampoco es total. Un grupo limitado de empleados mantiene acceso a ChatGPT y a Claude por una plataforma interna de asistentes desarrollada por las autoridades suecas, donde el uso queda bajo los controles y registros de la propia administración. El veto cae sobre las páginas públicas abiertas en el navegador, no sobre los modelos en sí.

Otras agencias suecas con la misma restricción

Ekot contó que la Agencia Tributaria y la Junta Nacional de Atención Institucional ya aplicaron restricciones parecidas en sus redes. La Autoridad de Ejecución, encargada de los cobros del Estado, estudia su decisión. DeepSeek, el asistente chino, ya figuraba en la lista de herramientas no aprobadas por las Oficinas del Gobierno antes de esta medida.

Conviene ubicar la decisión en su tamaño real: no es una ley nacional ni una prohibición al público. Quien use ChatGPT en su casa en Estocolmo no incumple nada. Es una decisión interna de informática, parecida a la que cualquier empresa grande toma cuando un servicio externo no firma el contrato de tratamiento de datos que la organización exige.

La medida entró en vigor el lunes 26 de octubre y las Oficinas del Gobierno no publicaron una fecha de revisión. Las herramientas aprobadas quedan así reducidas a las que tengan contrato vigente, con Copilot como opción visible para todo el personal.

El patrón sueco se repite en Europa con matices. Italia bloqueó ChatGPT en 2023 por una decisión de su autoridad de datos, y varias administraciones europeas han ido cerrando el acceso a chatbots públicos agencia por agencia, herramienta por herramienta. La diferencia en Estocolmo es el criterio: no se juzga si el modelo es bueno o malo, se juzga si el proveedor firmó el acuerdo de tratamiento de datos que el Estado exige.

Para el empleado, el cambio se nota en lo práctico. Quien resumía actas o traducía documentos en una pestaña de ChatGPT tendrá que hacer ese trabajo en Copilot, con los ajustes endurecidos, o pedir acceso a la plataforma interna si su puesto lo justifica. La administración gana control sobre dónde viajan los textos oficiales; el personal pierde la libertad de elegir la herramienta que mejor le funciona.

La revisión de la Administración de Transporte dejó la lección escrita: el problema no era un espía ni un ataque externo, eran funcionarios haciendo su trabajo con la herramienta equivocada. Cada documento pegado en un servicio sin contrato era una copia del archivo estatal fuera del archivo estatal.

Wettercrantz declinó dar entrevistas sobre la medida, reportó la cobertura de Ekot, y las Oficinas del Gobierno evitaron dar explicaciones fuera de la nota interna. Ese silencio deja el alcance exacto en manos de cada agencia: algunas limitarán el bloqueo a sus redes, otras lo extenderán a cualquier equipo de trabajo, y la Autoridad de Ejecución definirá su postura en las próximas semanas.

Fuente: Android Headlines

Foto: Android Headlines


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