octubre 28, 2026

Tecnología Geek

Noticias diarias sobre tecnología, móviles, inteligencia artificial y gadgets en español. Reviews, lanzamientos y tendencias para Latinoamérica.

Seguridad

Malware Yoba: instaladores falsos de ChatGPT y Claude

Foto: Check Point Research
Foto: Check Point Research

El malware Yoba viaja dentro de instaladores falsos de ChatGPT y Claude que aparecen en los primeros puestos de las búsquedas, y su truco más fino es apoyarse en archivos reales, firmados por OpenAI y Anthropic, para pasar desapercibido ante quien descarga.

La firma es auténtica. El paquete completo, no. Check Point Research reveló la campaña el 27 de octubre y la bautizó Yoba: una cadena de infección pensada para quien baja el primer instalador que encuentra al buscar la novedad de inteligencia artificial del momento.

El señuelo vive en GitHub y se apoya en las búsquedas

Los operadores montaron repositorios falsos en GitHub y páginas alojadas en GitHub Pages con nombres que suenan a lanzamiento esperado: GPT-5.6 Sol, GPT-6 Astra y Claude Opus. Cada página describe el supuesto programa y lleva a un archivo ZIP guardado en la sección de lanzamientos del propio repositorio.

Esos instaladores falsos de ChatGPT y de Claude comparten el mismo guion. Los repositorios no muestran estrellas ni bifurcaciones infladas para fingir popularidad. Aun así, aparecen en posiciones altas de los resultados de búsqueda. Check Point Research atribuye esa visibilidad a envenenamiento de buscadores: textos, títulos y dominios trabajados para colocar el señuelo frente a quien busca programas de inteligencia artificial.

La plataforma anfitriona tampoco levanta sospechas. GitHub concentra millones de proyectos reales de código abierto (software cuyo código puede revisar cualquiera), y esa reputación compartida trabaja a favor del engaño: nombre conocido, urgencia por probar el modelo nuevo y una página ordenada componen una escena creíble en menos de un minuto.

La firma es real. El paquete, no

Dentro del ZIP viene un Setup.exe legítimo y firmado de OpenAI, o un ejecutable firmado de Anthropic en la versión que imita a Claude. Junto a ellos, los atacantes colocan una biblioteca llamada winmm.dll con el código dañino. Al arrancar, el programa firmado carga esa biblioteca desde su misma carpeta, una técnica conocida como carga lateral de DLL: el archivo de confianza abre la puerta y el código ajeno entra detrás de él.

Check Point Research aclara un punto que cambia la lectura del caso: ni OpenAI ni Anthropic sufrieron una intrusión, y tampoco ChatGPT o Claude quedaron comprometidos. La firma válida acredita al ejecutable individual, nunca a cada pieza que alguien empaquete a su lado. Esa diferencia, tan pequeña en apariencia, sostiene toda la operación.

El primer componente, YobaDropper, comprueba que lo haya lanzado el instalador esperado y frena con un retraso largo cuando esa condición falla, un gesto calculado para aburrir a los sistemas automáticos de análisis. Revisa el idioma del teclado y evita equipos en ruso y en varios idiomas de la antigua región soviética. Si la cuenta carece de permisos de administrador, muestra un aviso y se detiene.

Superados esos filtros, el programa crea una carpeta dentro de ProgramData, copia allí un ejecutable legítimo de Windows Media Player y deja a su lado el segundo componente, YobaLoader. Una tarea programada disfrazada de componente de Microsoft lo activa tres minutos después de cada arranque, con privilegios de sistema.

Telegram, DNS y Catbox: una cadena sin servidor propio

YobaLoader evita un servidor de control fijo. Primero abre un canal de Telegram y lee su imagen de perfil: los últimos 50 bytes de esa foto generan un nombre de dominio nuevo, así que cambiar la imagen cambia el destino sin tocar el código instalado en la víctima.

Con ese dominio, el cargador consulta un registro DNS de tipo TXT mediante DNS sobre HTTPS de Google, el servicio que resuelve nombres de sitios cifrando la consulta. La respuesta trae una orden firmada con Ed25519, un sistema de firma digital, y cifrada con AES. La orden apunta a un archivo guardado en Catbox, un servicio público de alojamiento, desde donde baja la carga final.

La carga observada en esta campaña fue XMRig 6.26.0, un minero de criptomonedas que trabaja conectado por Tor, la red que oculta el origen del tráfico. El minero vigila la actividad del equipo y se pausa mientras la víctima lo usa, para que el ventilador y la lentitud no delaten el negocio. Cada equipo infectado mina en silencio para un bolsillo ajeno.

El detalle que más preocupa a los equipos de defensa está en la naturaleza genérica de YobaLoader. Ese cargador del malware Yoba acepta cualquier ejecutable de Windows o guion de PowerShell que el operador le entregue, de modo que la misma infección que hoy instala un minero puede repartir mañana un programa de robo de datos o un secuestro de archivos con rescate. Tratar el caso como simple minería sería quedarse corto.

Para una empresa, el riesgo entra por una puerta doméstica: empleados que descargan herramientas de inteligencia artificial por su cuenta, fuera del canal oficial. La defensa práctica pasa por bajar cada programa desde el sitio del fabricante, limitar permisos de administrador y vigilar programas firmados que carguen bibliotecas desde carpetas de usuario, tareas con etiquetas de Microsoft que nadie creó y consultas DNS cifradas fuera de lo habitual.

Versiones tempranas del mismo gotero, fechadas en junio de 2026, usaron como señuelo un proceso llamado Cursor.exe, ligado al editor de código con inteligencia artificial Cursor. Los nombres cambian con la moda del trimestre; la mecánica queda intacta. El malware Yoba volverá con otros instaladores falsos de ChatGPT o de la próxima aplicación codiciada, y la única barrera que sigue funcionando es simple: origen verificado antes de hacer doble clic.

Fuente: Check Point Research

Foto: Check Point Research


Descubre más desde Tecnología Geek

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.