Un ciberataque hospitalario dejó a Nuevo México sin su único centro de trauma de nivel 1 durante dos horas del lunes 26 de octubre. La red de la Universidad de Nuevo México (UNM Health) desvió todas las ambulancias a otros hospitales, canceló las citas de más de 30 clínicas y suspendió las cirugías ambulatorias del resto del día, mientras sus equipos de seguridad contenían el incidente y avisaban a las autoridades estatales y federales.
La interrupción operativa duró poco, pero el tamaño de la red explica la reacción. UNM Health atiende unas 900.000 consultas externas y recibe 100.000 visitas a urgencias cada año, y su hospital de Albuquerque opera el único centro de trauma de nivel 1 del estado: el destino de los heridos más graves. Cuando ese centro limita la entrada de pacientes, no existe un sustituto equivalente dentro de Nuevo México.
Dos horas de desvío y una reapertura por fases
En su sala de prensa oficial, la universidad contó la secuencia. Entre las 12:30 y las 2:30 de la tarde, UNM Health limitó la aceptación de pacientes nuevos mientras respondía al evento; el tráfico de ambulancias pasó a hospitales de Albuquerque y Santa Fe, y redes vecinas como Presbyterian Healthcare Services y Lovelace Health System recibieron pacientes adicionales en coordinación con la institución afectada.
A las 2:30 de la tarde arrancó la recuperación por fases, con sistemas que volvían a funcionar «a medida que era seguro hacerlo», en palabras del comunicado. La actualización de las 10:27 de la noche confirmó que todos los hospitales de la red, el UNM Hospital y el centro regional SRMC, estaban abiertos, y que las clínicas retomarían este martes 27 sus citas y procedimientos en el horario habitual. Las citas perdidas del lunes se reprogramarán con cada paciente, prometió la institución.
La dirección activó un Centro de Operaciones de Emergencia para coordinar la respuesta y orientar a empleados, estudiantes y personal clínico. Los equipos de tecnología tomaron medidas de contención para proteger la red, notificaron a las fuerzas del orden estatales y federales y contrataron apoyo externo para la investigación, detalla el mismo comunicado.
Segundo día sin clases en las facultades de salud
El ciberataque hospitalario en Nuevo México castigó con más duración la parte académica que la clínica. Las clases del Centro de Ciencias de la Salud quedaron canceladas el lunes y también este martes, incluidas las clases en línea y a distancia, en las escuelas de Medicina, Enfermería y Farmacia y en la Escuela de Salud Pública. Los campus central y regionales de la universidad operan con normalidad, aclaró la institución.
Al personal no esencial de ese centro le toca quedarse en casa este martes. Empleados esenciales y clínicos, más los estudiantes con responsabilidades en hospitales, sí deben presentarse en sus puestos habituales. En la entrada principal del hospital, ya el lunes por la tarde, empleados con camisetas color turquesa bloqueaban la sala de espera con sillas y avisaban a los pacientes de que su cita podía quedar cancelada, relató la agencia Associated Press (AP).
Varios empleados contaron a AP que a media mañana del lunes escucharon mensajes reproducidos en sus computadoras que afirmaban el robo de datos de estudiantes, empleados y pacientes. Esa afirmación no la ha confirmado la universidad. La portavoz del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Albuquerque, Margot Cravens, confirmó que la agencia «asiste a su socio» y evitó más comentarios; la propia UNM repite que el caso sigue bajo investigación activa de las fuerzas del orden y que eso limita la información que puede compartir.
La reclamación de BYOD y los datos que faltan por confirmar
Un grupo de secuestro de datos recién formado, que se hace llamar BYOD, se atribuyó el ataque el lunes por la tarde. The Register recogió su versión: 36.000 computadoras comprometidas, los dos bosques de directorios de red de la institución, dos bases de datos de Oracle y la información personal de cada estudiante y empleado. Nada de eso cuenta con confirmación de UNM, y el propio medio británico advierte que la palabra de un grupo criminal nunca merece confianza automática.
Tampoco está confirmado que exista un programa de secuestro de datos detrás del incidente. La universidad no ha descrito la naturaleza técnica del ataque, no ha dicho si algún sistema quedó cifrado y no ha confirmado acceso alguno a información de pacientes. Josephine Wolff, profesora de políticas de ciberseguridad en la Universidad Tufts, declaró a AP que irrumpir en una red para reproducir un mensaje en las computadoras es un gesto bastante inusual, y que el episodio muestra el trabajo de defensa que queda por hacer en servicios esenciales.
Los ataques contra hospitales con peticiones de rescate se repiten desde hace una década, recordó Wolff en la misma conversación con AP. La diferencia aquí es la escala estatal del daño colateral: dos horas de desvío bastaron para mover ambulancias entre tres ciudades y dejar un estado entero sin su sala de trauma principal. El dato pendiente pesa más que cualquier reclamación criminal: la universidad aún debe confirmar si la información de sus pacientes salió de la red, y esa respuesta llegará desde la investigación federal en curso, no desde el grupo que se atribuye el ataque.
Fuente: Associated Press vía EMS1
Foto: Christopher Keller / AP vía EMS1
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