El malware VOLTA convierte el robo de datos con IA en una cadena corta: primero vacía la computadora y después le pide a un modelo que ordene a las víctimas por cuánto dinero puede sacarles. Cisco Talos publicó el análisis este 31 de octubre. El detalle que incomoda no es cuánto roba: es quién hace el trabajo de analista cuando el botín ya está reunido.
VOLTA-AUTODOXER es el nombre que el programa se da a sí mismo en su código interno. Corre en Windows, se borra solo al terminar y no usa servidores propios: cada dirección que toca pertenece a terceros. El investigador Ryan Fetterman, de Cisco Talos, lo describió como un ladrón maduro, con años de rutina pulida y una capa de IA pegada al final del proceso.
Una pasada que revisa hasta los pedidos de comida
En una sola pasada recoge contraseñas guardadas, cookies y tarjetas de pago de los navegadores basados en Chromium. Entra a Firefox y Thunderbird, a perfiles de Outlook, a espacios de Slack, a sesiones de Steam y Battle.net, a tokens de Discord, a sesiones de Telegram y a cuentas de Roblox. Suma tokens OAuth de Microsoft, llaves SSH, archivos de gcloud, OpenVPN y Hide.me, y cada contraseña de wifi guardada, volcada en texto plano desde la lista de perfiles de Windows.
Con las billeteras de criptomonedas no se limita a copiar archivos: lleva un rompedor integrado que ataca la bóveda durante la misma pasada y anota el resultado en su propio informe.
La segunda vuelta trabaja con las sesiones ya robadas. Con el acceso vivo a Gmail busca recibos de Amazon, DoorDash, Uber Eats, Grubhub, Walmart y PayPal para confirmar la dirección de la casa. Completa el perfil de Discord con el token robado y valora el inventario de Roblox en Rolimons.com, un sitio de tasación de la comunidad. El expediente, Identity_Report.txt, reúne geolocalización, empleador, año de nacimiento inferido, últimos cuatro dígitos de tarjetas, espacios de Slack y rastros de copias de iPhone.
Claude responde primero; Kimi y Gemini esperan su turno
El expediente sale hacia OpenRouter, que reparte peticiones entre varios proveedores de modelos. La instrucción interna, de 240 palabras, le pide al modelo que actúe como analista forense de inteligencia y que devuelva dos apartados: cuánto vale la víctima, con sus bienes ordenados en niveles bajo, medio y alto por valor de venta, y cómo cuida sus contraseñas, con cruces entre datos sueltos, por ejemplo si la clave del wifi repite el apellido. La respuesta vuelve como AI_Analysis.txt y sale del equipo dentro de volta_dox.zip.
Claude Opus 4.6, de Anthropic, es el modelo predefinido, con temperatura 0,2, un ajuste bajo que busca respuestas parejas y poco inventadas. Si la respuesta trae frases de rechazo, del tipo «no puedo», VOLTA pasa a Kimi K2, de Moonshot AI, y después a Gemini 2.5 Flash, de Google. La cadena entera corre en la computadora infectada, con la conexión de la propia víctima, antes de que el expediente salga. El mismo Claude que aquí ordena víctimas apareció hace días como carnada en instaladores falsos de ChatGPT y Claude que repartían otro malware en descargas engañosas.
La capa de inteligencia artificial es opcional. Sin clave de acceso a OpenRouter, el ladrón roba igual y omite el análisis. Fetterman contó a WIRED que Talos no rastreó uso de VOLTA en ataques reales: el informe describe el diseño de la muestra, con fecha de compilación del 17 de agosto de 2026 y primera aparición el 11 de octubre, no una campaña contada víctima por víctima.
Se vende por encargo y deja un registro con hora de todo
El malware VOLTA no trae escritos su canal de Telegram ni sus claves. Se compila desde una plantilla con seis huecos que se rellenan al construir cada copia, el patrón típico de un constructor que se vende: el autor cobra, el comprador pone sus datos y recibe un binario a su medida. El análisis llega al comprador directo en su Telegram, ordenado por valor. Las claves guardadas en esos huecos van cifradas con una llave derivada de dos constantes que viven en el mismo binario; quien desarme el archivo las recupera, así que el cifrado protege poco.
Talos dejó defensas concretas. Gran parte del robo de tokens se apoya en abrir Chrome sin ventana, con el parámetro –headless, para burlar el cifrado vinculado a aplicaciones; una política que limite qué programas pueden abrir Chrome así corta esa ruta. El equipo infectado guarda una pista útil: el archivo volta_debug.txt, en la carpeta AppData, anota con hora qué se recogió y si la llamada al modelo salió bien. Talos pide conservarlo, revocar los tokens que pudieron salir y cambiar las contraseñas. La advertencia dura va para criptomonedas: una frase semilla en texto plano deja la billetera por comprometida, con traslado de fondos a una billetera nueva cuya semilla nazca en un equipo sin conexión.
La muestra llegó a Talos por CAIRN, la herramienta abierta que liberó el 22 de septiembre para cazar programas de robo de datos con IA por sus metadatos: instrucciones internas, direcciones de proveedores y claves incrustadas, sin ejecutar el binario. VOLTA es de las primeras piezas grandes que caen en esa red, y su gracia amarga queda clara: la redada la hace el ladrón de siempre; la lista de prioridades la firma un modelo que cualquiera puede alquilar por centavos.
Fuente: Cisco Talos
