Elon Musk tendrá que dar explicaciones en el Congreso si prospera el reclamo que unió a demócratas y republicanos en Washington. Legisladores de ambos partidos pidieron abrir una investigación después de que The Wall Street Journal reportó que el dueño de SpaceX ordenó reducir la velocidad de Starshield, la versión militar de la red satelital Starlink que sostiene las comunicaciones de Ucrania en el frente. El republicano Brian Fitzpatrick exigió que Musk declare bajo juramento, y el senador demócrata Adam Schiff planteó la misma exigencia en el Senado.
La orden se aplicó la semana pasada. De acuerdo con el reporte, Musk fijó un límite a la velocidad a la que el equipo ucraniano puede mantenerse conectado a la red: cuando una terminal móvil supera unas 100 millas por hora (160 kilómetros por hora), la conexión se interrumpe. Oficiales ucranianos contaron que algunos drones pierden el enlace a apenas 80 millas por hora (129 kilómetros por hora) y que las desconexiones duran hasta 20 segundos. En un campo de batalla donde los drones ofensivos y los interceptores dependen de esa señal, 20 segundos alcanzan para perder el blanco o la propia aeronave.
Bajo juramento: lo que pide el Congreso
«Hay que investigar. Hay que llamar a los testigos, traerlos, ponerlos bajo juramento y llegar al fondo de esto, porque es un asunto muy, muy serio», dijo Fitzpatrick a CNN el martes por la noche. Fue más lejos: sostuvo que, si la orden salió de Musk, probablemente violó la ley, porque su autoridad alcanza a Starlink, el producto comercial para civiles, y no a Starshield, una herramienta militar de seguridad nacional. También advirtió que el Congreso podría bloquear los fondos de cualquier agencia federal que haya participado en la restricción.
Schiff escribió en X que las decisiones de seguridad nacional deben tomarse pensando en el interés del país, «y no por el capricho personal de un ejecutivo inestable», y pidió que Musk testifique bajo juramento. El senador Chris Coons, demócrata de Delaware, evalúa citar de forma obligatoria a Musk o al secretario de Defensa, Pete Hegseth, si su partido gana el Senado en las elecciones de medio término del 3 de noviembre. «Deberíamos preguntarnos por qué un solo hombre tiene el mismo poder que uno de nuestros generales de cuatro estrellas sobre el desenlace de un conflicto al otro lado del mundo», dijo Coons en MS NOW. La senadora Elizabeth Warren advirtió de un «riesgo enorme» para Estados Unidos: en tres ocasiones de la semana pasada, Ucrania no recibió las alertas tempranas de ataques con misiles.
El reclamo no nació esta semana: los senadores republicanos Thom Tillis, Lisa Murkowski y John Cornyn, junto a colegas demócratas, ya pidieron al inspector general del Departamento de Defensa investigar si el Pentágono o sus contratistas tuvieron algún papel en las restricciones. Esa oficina respondió que prepara una contestación.
Drones a ciegas y versiones que no coinciden
Starshield mueve mucho más que mensajes. Ucrania lo usa para coordinar unidades, pilotar drones de ataque y guiar los drones interceptores que derriban los Geran rusos que caen sobre Kiev y otras ciudades. Con el límite de velocidad activo, parte de esa flota quedó prácticamente inservible durante días y el pánico se instaló en Kiev. El presidente Volodímir Zelenski afirmó que podría morir gente si el servicio no volvía sin restricciones y el lunes le dijo al secretario de Estado, Marco Rubio, que Starshield «tiene que ser restaurado». Un portavoz de la Unión Europea exigió este miércoles a SpaceX restablecer el servicio completo «con urgencia».
Las explicaciones, hasta ahora, chocan entre sí. Musk publicó en X que «cualquier límite de velocidad o de uso lo decide el ejército de Estados Unidos y, en última instancia, el presidente», y Hegseth aseguró que la administración no participó. Trump dijo el lunes que no sabía quién era el responsable, «pero me gustaría averiguarlo». El Journal reportó, en cambio, que Musk y Trump hablaron del tema antes de que se aplicara la restricción y horas después de que el freno se hizo público, y que SpaceX llamó a la Casa Blanca en busca de un mensaje común. Detrás hay una molestia conocida: ambos han expresado enojo por los ataques ucranianos contra refinerías rusas de diésel, a los que Trump atribuye los precios altos de la energía.
Un interruptor privado en medio de una guerra
No es la primera vez. En el otoño de 2022, las fuerzas ucranianas reportaron fallas masivas de conexión de Starlink en el sur y el este que complicaron sus contraofensivas, y la relación entre Kiev y Musk quedó marcada desde entonces. Lo distinto ahora es la escala de la reacción en Washington: legisladores de ambos partidos empujan al mismo tiempo audiencias, citaciones y una revisión del Pentágono, con las elecciones de medio término a menos de dos semanas. En Europa, el episodio reforzó el argumento de quienes reclaman capacidades espaciales propias para no depender de una empresa privada extranjera.
Por lo pronto, el servicio fue restablecido tras la protesta pública de Kiev, de acuerdo con reportes de The Hill, pero nadie en Washington ha explicado quién dio la orden ni con qué autoridad. Musk desestimó el reporte este miércoles en X («Algunos tontos todavía creen que las noticias tradicionales son reales. Increíble») y SpaceX no respondió a las solicitudes de comentarios. La respuesta del inspector general del Pentágono y la posible convocatoria a audiencias marcarán los próximos pasos.
Fuente: The Wall Street Journal
Foto: Tecnología Geek
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