octubre 29, 2026

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Inteligencia Artificial

Alphabet y Microsoft Azure: la IA pasa la factura

Foto: Analytics Insight
Foto: Analytics Insight

Alphabet perdió cerca de un 10 % en bolsa y Microsoft ganó terreno el mismo día. Las dos empresas presentaron resultados trimestrales la noche del 28 de octubre y el mercado leyó dos historias opuestas: Google Cloud creció más rápido, pero Alphabet quemó US$9,100 millones de caja en el trimestre, mientras Microsoft cerró con US$18,600 millones de flujo de caja libre positivo y su nube Azure avanzó un 48 %.

El contraste quedó marcado en las cifras que publicó Analytics Insight con datos de ambas compañías. Alphabet facturó US$127,600 millones en el tercer trimestre, por debajo de los US$128,200 millones que esperaban los analistas consultados por LSEG y recogidos por CNBC. La publicidad aportó cerca de US$82,000 millones y también quedó corta frente a lo previsto. Era el primer trimestre en casi cuatro años en el que la matriz de Google fallaba al mismo tiempo en ingresos y en beneficios.

Alphabet y Microsoft: el crecimiento ya no basta

Google Cloud fue la parte brillante del informe. Sus ingresos subieron un 103 % hasta US$30,700 millones, impulsados por la demanda de infraestructura y de soluciones de inteligencia artificial para empresas. Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet, atribuyó ese avance a la demanda de su infraestructura de IA durante la presentación de resultados. El problema apareció en otra columna: el gasto de capital del trimestre llegó a US$51,400 millones y el flujo de caja libre quedó en negativo por segundo trimestre seguido.

La deuda cuenta el resto de la historia. La deuda a largo plazo de Alphabet subió hasta US$125,100 millones, frente a US$46,500 millones al cierre de 2025. La directora financiera, Anat Ashkenazi, mantuvo la previsión de gasto de capital para 2026 entre US$195,000 y US$205,000 millones y avisó de que el gasto crecerá de forma notable en 2027. Para un lector que sigue a estas empresas desde América Latina, el dato pesa: cada centro de datos nuevo se paga con caja propia o con deuda, y esa factura condiciona precios, capacidad disponible y ritmo de lanzamiento de funciones.

Microsoft contó la versión contraria. Ingresó US$92,300 millones, un 19 % más que un año antes, con un beneficio por acción ajustado de US$4.89 frente a los US$4.73 esperados. Azure facturó US$33,200 millones y creció un 48 %, por encima del 45 % que la propia empresa había orientado en julio. Fue la primera vez que Microsoft reveló en dólares la facturación trimestral de Azure. Su gasto de capital llegó a US$45,200 millones, por debajo de los US$50,000 millones proyectados, por retrasos en entregas de capacidad de centros de datos de terceros.

Azure, Maia y la pelea por la capacidad

Amy Hood, directora financiera de Microsoft, orientó un crecimiento de Azure de entre un 49 % y un 50 % para el trimestre en curso y dejó una frase que resume la tensión del sector: la demanda sigue por encima de la oferta. Esa escasez explica la carrera por construir infraestructura propia, con piezas como los chips Maia de Microsoft para Azure, pensados para reducir la dependencia de proveedores externos en las cargas de inteligencia artificial.

Alphabet enfrenta la misma escasez con una estructura de gasto más pesada. Su nube crece al doble de ritmo que Azure en porcentaje, pero parte de una base menor y consume más caja por cada dólar nuevo de ingreso. Los inversores castigaron esa diferencia con una caída cercana al 10 % en las operaciones posteriores al cierre, un movimiento que puso en riesgo más de US$400,000 millones de valor de mercado si la baja se mantenía en la apertura del jueves. Microsoft subió cerca de un 4 % en ese mismo tramo y un 2.1 % en la preapertura.

Lo que miran ahora los inversores de IA

El criterio cambió. Meses atrás bastaba con anunciar más gasto en centros de datos para recibir una ovación del mercado; esta semana el premio fue para la empresa que creció y conservó caja positiva. Microsoft sumó además una cartera de contratos comerciales de US$677,000 millones, una cifra que da visibilidad a sus ingresos futuros. Alphabet, en cambio, tendrá que demostrar que su gasto récord se convierte en ingresos de nube y de búsqueda con la misma velocidad con la que sale el dinero.

La búsqueda aporta otra señal de alerta. El crecimiento de la publicidad en el buscador se frenó hasta un 12 %, el ritmo más lento de los últimos trimestres en los datos recogidos por la prensa financiera que cubrió la presentación. Google defiende que sus respuestas con IA sostienen el uso del buscador, pero los anunciantes pagan por clics y por conversiones, no por demostraciones tecnológicas. Si ese motor se enfría mientras la factura de infraestructura sube, el margen de maniobra se estrecha.

El jueves, con la apertura de Wall Street, los futuros del Nasdaq-100 bajaban un 0.93 % a las 7:02 de la mañana, hora del este, arrastrados por la caída de Alphabet. Amazon e Intel presentaban resultados tras el cierre de ese mismo jueves, con la misma pregunta sobre la mesa de los analistas: cuánto cuesta crecer en inteligencia artificial y quién está pagando esa cuenta sin endeudarse de más. Alphabet ya dio su respuesta parcial: en 2027 gastará todavía más.

Fuente: Analytics Insight

Foto: Analytics Insight