Re-entrevistas de IA de Proton: el plan se anunció un lunes y el viernes ya estaba cancelado. El lunes 26 de octubre, la plantilla recibió un correo que extendía a buena parte de la empresa unas segundas entrevistas sobre cómo usa cada empleado la IA en su trabajo. El mensaje, obtenido por 404 Media, las describía como «consecuenciales»: las conclusiones de los entrevistadores quedarían por escrito y alimentarían una revisión de la organización, con margen para cambiar funciones y responsabilidades, o la continuidad en el empleo.
Las entrevistas estaban fijadas del 4 al 11 de noviembre y no las haría el jefe directo: el entrevistador saldría de un grupo de líderes elegidos por «demostrar una sólida capacidad en IA», ajenos al equipo del evaluado. Cada quien debía llegar con ejemplos concretos: qué cambió en su trabajo, qué resultados obtuvo, qué aprendió, qué no funcionó y qué haría distinto. «Una lista de herramientas no lo demostrará», advertía el correo. Yen, fundador y director ejecutivo, ya había entrevistado antes a más de 40 líderes sénior de ingeniería y producto.
El mismo correo ponía los límites: no todos serían citados, las invitaciones se priorizarían por necesidades de evaluación, y recibir una, o no, no era en sí un resultado; cualquier decisión sobre un empleo llegaría por separado. Un día después, Proton respondió en Reddit: afirmó que no hace despidos con la IA como excusa, que le falta talento y sigue contratando, y que medía cómo se adaptan los colegas y «si todo el mundo tiene las habilidades necesarias para dar un paso adelante en un mundo posterior a la IA».
Velocidad primero: lo que contaron los empleados
El jueves 29, 404 Media publicó la investigación de Joseph Cox: ocho empleados actuales y uno antiguo, chats de Slack, grabaciones y el manifiesto de IA de Bart Butler, el director de tecnología. El episodio central ocurrió a finales de agosto en el canal interno de seguridad: un ingeniero propuso unos días de pruebas de penetración antes de lanzar el código nuevo, y Yen respondió que aquello era «loser thinking», pensamiento de perdedor, y que se puede ser rápido y seguro a la vez. En otro mensaje pidió al equipo dejar de hacer el código a mano «con cariño» y usar más la IA.
La investigación sumó los datos de la prisa: Butler contó en una reunión que cerca del 90 % del código escrito en octubre lo había producido la IA, y en un mensaje de Slack, Yen planteó que 2026 sería el último año en que Proton contrataría ingenieros. Los empleados describieron miedo a dudar en voz alta de la seguridad de los productos de IA: burla pública o amenaza de perder el puesto, y uno resumió al jefe como alguien en «plena psicosis de IA»; el reportaje sumó que la empresa medía con un programa el código que escribía la IA. Un portavoz de Proton no desmintió la historia: reconoció descontento y ansiedad en la plantilla.
El viernes, marcha atrás
La cancelación llegó el viernes 30 de octubre: Yen anuló las re-entrevistas y reconoció que «hubo un fallo de comunicación por mi parte». Anunció una reorganización para noviembre y prometió que no traería despidos motivados por la IA, pero dejó la apuesta intacta en una frase del audio: «De aquí en adelante, voy a seguir empujando». La sala salió dividida: unos celebraron la cancelación; otros, citados por Goosed, contaron que el criterio sobre el uso de IA pasaría a las evaluaciones de desempeño de siempre.
Esa noche, Proton publicó en X una disculpa con compromisos. Negó el programa de medición: no instala software de rastreo en las portátiles de su plantilla para contar el código generado por IA, y ese rumor nació de un malentendido sobre su herramienta de gestión de dispositivos. Prometió que su uso de la IA nunca irá a costa de la seguridad, que en el último año añadió capas extra de revisión, y que publicará sus políticas de IA, cómo revisa el código y el código abierto de herramientas internas como Lumo, su asistente. La frase que desactivaba la noticia la escribió la propia empresa: no está re-entrevistando a su plantilla y no hay pérdidas de empleo por esas re-entrevistas.
La polémica salió de la oficina. En Reddit, usuarios anunciaron que cancelaban sus planes; en el foro oficial de la compañía, una publicación que pide la dimisión de Yen sumaba 831 apoyos al cierre de la cobertura de Cybernews,. Nadie ha publicado la cifra de cancelaciones. Para una marca que creció recogiendo a quienes migraron de Google a Proton en busca de privacidad, el golpe es de identidad: el reclamo es que no quieren otra gigante tecnológica.
El contraste lo puso el propio Yen meses antes: en Wired, meses antes, dijo que la IA es vigilancia y que Proton la construye a regañadientes; preferiría un mundo sin ella. El 1 de noviembre, Butler publicó el manifiesto que circulaba dentro: los ingenieros deben pasar a dirigir agentes de IA, validar lo que producen y resolver lo que las máquinas no resuelven, con la responsabilidad sobre el ingeniero. La ventana del 4 al 11 de noviembre pasó sin examen, y lo pendiente es de papel: las políticas de IA y el detalle de las revisiones que Proton prometió publicar no han salido, y ese documento dirá si la marcha atrás cambió la cultura o solo el vocabulario.
Fuente: 404 Media
