noviembre 5, 2026

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Raiju V3 Pro Signature Edition: el mando transparente de PS5

Mando Razer Raiju V3 Pro Signature Edition con exoesqueleto de magnesio e interior visible
Foto: FOLOU

Raiju V3 Pro Signature Edition es el nombre completo del nuevo capricho de Razer para PlayStation 5: un mando con licencia oficial que deja su interior a la vista, fabricado en una serie limitada de 1.337 unidades numeradas una a una y con la venta fijada para el 10 de noviembre de 2026.

La compañía lo presentó el 3 de noviembre como la pieza más ambiciosa de su línea Raiju, nacida en 2016 y afinada durante una década hasta llegar a este modelo. La cifra de producción tampoco salió de una tabla de costos: 1337 es la forma clásica de escribir «leet» en la jerga de los videojuegos, un guiño directo a la cultura que colecciona este tipo de productos. El mando funciona en PlayStation 5 y suma compatibilidad con computadoras con Windows 11.

El precio sigue guardado. Razer no lo incluyó en el anuncio y la página del producto tampoco lo muestra, así que tocará esperar a la apertura de la venta para saber cuánto cuesta asegurarse una de las 1.337 unidades.

Magnesio y vidrio en lugar de plástico cerrado

El cuerpo es un exoesqueleto de aleación de magnesio con placas poligonales abiertas en la parte superior y en la trasera. El diseño deja expuestos parte de los componentes internos, protegidos por un nanorrecubrimiento que impide la entrada de polvo y residuos. Los bordes van biselados para que el metal no castigue las manos en sesiones largas.

En el centro manda el panel táctil: vidrio tintado semitransparente con el logotipo de Razer grabado con láser, que deja entrever la estructura abierta que lleva debajo. Las empuñaduras usan TPU negro mate con microtextura, un material elegido para resistir la grasa de las manos y el desgaste sin volverse resbaloso a mitad de partida.

Los botones de acción, la cruceta y las entradas secundarias se moldean en PBT de doble inyección, con los símbolos en tono sobre tono: cada icono forma parte de la pieza y no se borra con el roce de los dedos. El conjunto pesa 260 gramos, por debajo del DualSense estándar de Sony, una rebaja que se agradece cuando el mando pasa horas seguidas en las manos durante un torneo.

«Buscamos ilustrar qué pasa cuando la ingeniería y el diseño de Razer se empujan a su límite absoluto», dijo Charlie Bolton, jefe global de diseño de la compañía. La frase suena a mercadeo, claro, pero el material elegido la respalda: cambiar el plástico de siempre por una aleación de magnesio con el interior expuesto no es un retoque de color, es otra forma de construir el mando.

La puntería del V3 Pro queda intacta

Por dentro, la electrónica repite la fórmula del Raiju V3 Pro de serie. Las diferencias reales frente al modelo común están todas en la superficie: exoesqueleto de magnesio en vez de plástico cerrado, diseño abierto y panel de vidrio. Quien ya tenga el V3 Pro normal no gana rendimiento con el cambio; gana la pieza.

Los sticks llevan sensores magnéticos TMR, sin contacto físico entre piezas móviles. Esa construcción elimina la deriva que arruina los sticks tradicionales con el desgaste y sostiene la precisión al apuntar a objetivos lejanos. La distribución es simétrica, como manda la escuela clásica de PlayStation, con las tapas intercambiables para ajustar la altura al gusto de cada jugador.

Seis botones extra quedan a disposición de los dedos: dos superiores pensados para el agarre de garra y cuatro traseros extraíbles con clic de ratón, todos reasignables a cualquier función del juego. En computadora, la conexión inalámbrica HyperPolling alcanza una frecuencia de sondeo de 2.000 Hz; en la consola trabaja con el receptor HyperSpeed incluido en la caja, y el cable de USB-A a USB-C queda para jugar mientras carga.

La competencia natural de este Signature Edition vive dentro de la propia casa de PlayStation: el DualSense Edge es la apuesta oficial de Sony por el mando profesional, con sus botones traseros y sus perfiles guardados. Frente a esa sobriedad, Razer compite con materiales exóticos y una serie numerada. Dos caminos distintos para el mismo jugador que ya no se conforma con el mando que vino en la caja de la consola.

Todo se ajusta desde Razer Synapse 4 en la computadora o desde la aplicación móvil de Razer para PlayStation: reasignar botones, tocar la sensibilidad de los sticks y el recorrido de los gatillos, y guardar hasta cuatro perfiles dentro del propio mando para llevarlos de la sala de la casa al torneo sin rehacer nada.

La caja acompaña la intención de coleccionismo: estuche de transporte de cuero sintético, tapas de stick alternativas —cortas y convexas para ganar velocidad, altas y cóncavas para apuntar con más palanca—, cuatro cubiertas para los botones traseros y una herramienta de aluminio anodizado para cambiarlos. Cada unidad sale de fábrica con su número de serie individual.

Para el jugador de América Latina, el canal de venta pesa tanto como el producto: al despacharse solo desde la tienda de Razer y locales escogidos, la compra desde la región pasará por importación y por la carrera de reflejos del primer día. Razer no ha dicho si existirá una segunda serie cuando se agoten las 1.337 unidades, y ese silencio forma parte del trato: el 10 de noviembre la conversación no será el magnesio ni los sensores TMR, será quién alcanzó a quedarse con una.

Fuente: FOLOU