La prohibición de DeepSeek en las agencias federales de Estados Unidos ya tiene firma, número de orden y fecha de publicación: el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) mandó retirar los productos de la empresa china de los sistemas civiles y vetó su compra en nuevas contrataciones. El aviso quedó presentado el lunes 19 de octubre a las 8:45 de la mañana en el Registro Federal, con publicación oficial programada para el martes 20, documento 2026-21447 y expediente DHS-2026-0628.
El alcance va mucho más que una aplicación. La prohibición de DeepSeek cubre también a sus empresas afiliadas y a los productos y servicios de terceros desarrollados con implementaciones de DeepSeek, es decir, herramientas que por fuera llevan otra marca y por dentro corren con modelos de la firma china. Para las agencias federales, el trabajo inmediato consiste en encontrar esa tecnología escondida dentro de su propio inventario.
Una orden firmada en julio que sale a la luz en octubre
El documento del Registro Federal identifica a la compañía por su nombre legal completo, Hangzhou DeepSeek Artificial Intelligence Co., Ltd, y apoya la decisión en la Ley de Seguridad de la Cadena de Suministro de Adquisiciones Federales de 2018. La orden, numerada 2026-01, la firmó el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, el 24 de julio de 2026, tras revisar la recomendación del Consejo de Seguridad de Adquisiciones Federales y las pruebas que acompañaban esa recomendación. El texto permaneció fuera de la vista pública hasta esta semana.
Dos puertas quedan cerradas al mismo tiempo. La primera es la exclusión de las compras: ninguna agencia civil puede adquirir productos de DeepSeek ni incluirlos en sus listas aprobadas o en los mercados electrónicos de contratación. La segunda es el retiro: todo producto de DeepSeek, de sus afiliadas y de terceros que use sus implementaciones debe salir de la tecnología de información civil, con efecto inmediato.
El alcance tiene límites claros y conviene leerlos con calma. La orden se aplica a las agencias civiles del poder ejecutivo y deja fuera sus sistemas de seguridad nacional y los sistemas de información compartimentada, que responden a otra cadena de mando. Tampoco crea una prohibición general para la ciudadanía ni para las empresas privadas: quien use DeepSeek en su teléfono personal no entra en el texto, y la empresa no quedó inscrita con esta orden en la lista de entidades del Departamento de Comercio.
El riesgo que describe el Departamento de Seguridad Nacional
DHS habla de «múltiples vectores de amenaza» en su resumen de riesgos. Los servidores de DeepSeek están en China y la legislación de ese país, plantea el documento, otorga a las funciones cibernéticas y de inteligencia del Estado una autoridad amplia para acceder a la infraestructura de empresas privadas. El registro en la plataforma recoge información personal y, advierte la orden, puede rastrear a los usuarios y crearles una huella digital.
Preocupa más el punto práctico que el teórico. Las aplicaciones de este tipo funcionan con texto que la persona escribe, y ese texto, tratándose de empleados o contratistas federales, puede contener datos sensibles que terminen en China. Combinada con datos públicos, esa información podría producir inteligencia aprovechable sobre ciudadanos y programas del Gobierno, advierte el DHS, y añade otro frente: los modelos pueden contener código malicioso u otras vulnerabilidades.
Las pruebas citadas vienen de material público. El expediente menciona la propia política de privacidad de DeepSeek, un aviso del DHS de 2020 sobre riesgos de datos vinculados a China, un informe de abril de 2025 del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre China y una auditoría de febrero de 2025 de la firma NowSecure que encontró fallos críticos en la aplicación de DeepSeek para iPhone. El documento, eso sí, no describe un caso concreto en el que datos de una agencia hayan llegado a DeepSeek.
Plazos, excepciones y revisión anual de la medida
Una agencia que no pueda cumplir tiene una vía estrecha: pedir una excepción por escrito dentro de los 60 días posteriores a la emisión, con una justificación convincente, por ejemplo el daño a una misión crítica, y con las protecciones alternativas que aplicaría. La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA, por sus siglas en inglés) revisa cada solicitud y responde por escrito, y también puede ayudar a las oficinas que carezcan de personal capaz de ejecutar el retiro.
Mientras el retiro avanza, la instrucción es vigilar el tráfico que entra y sale de las redes, reforzar los registros de actividad, añadir controles contra la salida de datos y marcar cualquier comportamiento anómalo. El secretario debe revisar la orden al cumplir un año y repetir esa revisión cada año. CryptoBriefing recordó que el veto total llega después de pasos parciales: el Departamento de Comercio y la Marina ya habían bloqueado DeepSeek en sus dispositivos, y estados como Nueva York y Tennessee aplicaron límites propios.
Para el lector hispano que trabaja con el Gobierno federal, como contratista, proveedor o empleado, la consecuencia se resume en una tarea concreta: auditar cada herramienta de inteligencia artificial en uso y responder, con papeles, qué modelo corre dentro. La prohibición de DeepSeek convierte esa pregunta en requisito de compra para las agencias federales, y cualquier empresa que quiera venderles tecnología tendrá que contestarla antes de firmar.
Foto: United States Senate vía Wikimedia Commons
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