Foto: INTERPOL

Operación Serengeti III y la ciberdelincuencia en África

La Operación Serengeti III contra la ciberdelincuencia en África cerró con 1.462 detenidos, 10.909 redes maliciosas desmanteladas y más de US$105 millones recuperados. INTERPOL anunció los resultados el 22 de octubre en Lyon, Francia, tras dos meses de trabajo policial coordinado entre el 29 de junio y el 31 de agosto de 2026, con agencias de 21 países: veinte africanos y Estados Unidos.

El operativo apuntó a cinco delitos que se repiten en las bandejas de entrada de medio mundo: fraude con apoyo digital, ransomware o secuestro de datos, compromiso de correo empresarial, estafas en línea y extorsión digital. Las investigaciones financieras vincularon las redes desmanteladas con pérdidas que superan los US$385 millones y con 65.929 víctimas identificadas. Por cada dólar recuperado, casi cuatro quedaron en pérdidas contadas por los investigadores.
El compromiso de correo empresarial, conocido por sus siglas en inglés BEC, merece una explicación corta: el delincuente se cuela en una conversación real entre una empresa y su proveedor, cambia un número de cuenta en el último mensaje y cobra una factura legítima en apariencia. Sin virus, sin enlaces raros. Solo un correo oportuno y una cuenta nueva, un guion que los centros de llamadas de Uganda llevaron a escala industrial.

Centros de llamadas con guion y plataformas de inversión falsas

Uganda concentró el caso más grande. Las autoridades desmantelaron dos redes transnacionales de fraude y detuvieron a 365 ciudadanos extranjeros ligados a esquemas de inversión y pensiones dirigidos a víctimas en Asia. El modelo era industrial: centros de llamadas rotativos, comunicaciones con guion, plataformas de compraventa falsas y sitios fraudulentos que empujaban a jubilados a invertir en oportunidades que no existían.

Nigeria aportó el retrato del fraude por correo. En un caso, un sospechoso quedó detenido por una operación de phishing, la suplantación de mensajes para robar datos, y de compromiso de correo empresarial que cosechó credenciales de programas y reunió cerca de 2,1 millones de direcciones de correo. Los investigadores recuperaron un vehículo de lujo que, sospechan, se compró con dinero del delito. Otro caso nigeriano siguió una estafa de inversión promocionada por aplicaciones de mensajería: más de US$2,4 millones en fondos sospechosos, buena parte lavados con transacciones de criptomonedas.

Angola mostró la cara física del negocio. Dos centros ilegales de minería de criptomonedas quedaron desmantelados, con nueve detenidos, más de 2.000 equipos de minería incautados y seis estaciones ilegales de transformación eléctrica. Solo la infraestructura eléctrica decomisada vale más de US$1 millón, robado en forma de energía para producir activos digitales día y noche.

La inteligencia previa llegó antes que las patrullas

Antes de los arrestos, los investigadores de los veinte países africanos y de Estados Unidos recibieron inteligencia accionable sobre dominios sospechosos, direcciones IP e infraestructura de mando y control, los servidores desde donde los delincuentes dan órdenes a los equipos comprometidos. Ese mapa previo explica la escala: no se persiguieron mensajes sueltos, se persiguió la infraestructura que permite repetir la estafa miles de veces.

El sector privado puso parte de ese mapa. INTERPOL listó entre sus socios a Group-IB, Kaspersky, Fortinet, TrendAI, Team Cymru, Uppsala Security, Cybercrime Atlas, Meta, la Global Anti-Scam Alliance y la autoridad reguladora postal y de telecomunicaciones de Zimbabue, con inteligencia, análisis técnico y apoyo operativo. El operativo contó con cofinanciamiento del proyecto GLACY-e, iniciativa conjunta de la Unión Europea y el Consejo de Europa.

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Neal Jetton, director de Ciberdelincuencia de INTERPOL, dejó la frase que resume el operativo: las redes delictivas operan sin importarles las fronteras, explotando la tecnología para llegar a víctimas a una escala sin precedentes. Su lectura añade la otra mitad: la cooperación internacional sigue siendo una de las herramientas más eficaces para desmantelar redes, recuperar activos y proteger comunidades. Team Cymru, socio privado del operativo, recordó que van tres ediciones desde 2024, con 3.677 detenciones acumuladas y arrestos en aumento cada año: 1.006, después 1.209 y ahora 1.462.

El fraude por mensajería también habla español

El informe de evaluación de amenazas cibernéticas en África de 2026 de la propia INTERPOL apunta un motor nuevo: la inteligencia artificial facilita cada vez más la actividad delictiva en el continente y las pérdidas financieras ligadas al delito digital siguen creciendo. Voces sintéticas, mensajes pulidos en varios idiomas y centros de llamadas con guion abaratan el engaño, y ese mismo repertorio circula en América Latina con estafas de inversión por WhatsApp y correos que suplantan a proveedores.

Los demás frentes del operativo completan el mapa: un esquema malicioso de aplicaciones de préstamos móviles desmantelado en Tanzania, una red de fraude de importación de vehículos montada en redes sociales en Gabón y 30 detenidos ligados a una operación delictiva en la República del Congo. Ninguna pieza depende de un solo país, y esa es la lección práctica para cualquier empresa hispana que pague facturas tras un correo «urgente» de su supuesto proveedor: verificar por otro canal cuesta un minuto.

Varias investigaciones nacidas de la operación siguen activas. Las autoridades continúan identificando sospechosos adicionales, rastreando fondos ilícitos y analizando la evidencia digital incautada, y INTERPOL no precisó qué parte de los US$105 millones recuperados llegará a manos de las 65.929 víctimas identificadas.

Fuente: INTERPOL

Foto: INTERPOL


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