US$172.000 por un solo fallo. Esa es la nueva cima del programa de recompensas de OpenAI, que el 2 de noviembre subió los pagos por vulnerabilidades reportadas y estrenó bonificaciones capaces de llevar un hallazgo crítico excepcional hasta esa cifra.
La base también se movió. Una vulnerabilidad crítica en ChatGPT, Codex o la API Platform paga ahora hasta US$30.000, y los hallazgos críticos excepcionales en esos productos mantienen su techo de US$100.000 antes de bonificaciones. De acuerdo con el anuncio publicado en el blog oficial de la compañía, el punto medio de los rangos de pago para hallazgos de gravedad media, alta y crítica se multiplicó por más de cuatro en promedio.
El programa —Security Bug Bounty, operado con la plataforma Bugcrowd— es la vía por la que investigadores independientes reportan los huecos que las pruebas internas no vieron. La lógica del aumento es vieja en el sector: si el premio por reportar supera lo que paga el mercado negro por explotar, el fallo llega al fabricante.
Las bonificaciones multiplican el pago base
La primera palanca es la calidad del informe. OpenAI aplicará un multiplicador sobre la recompensa base cuando el reporte traiga una prueba de concepto fiable que aísle el error, muestre en qué condiciones puede explotarse y demuestre su impacto. Ese trabajo extra le ahorra horas a su equipo de seguridad, y la compañía decidió pagarlo en vez de darlo por sentado.
La segunda palanca premia la constancia: un programa de fidelidad de cinco niveles añade bonificaciones progresivas para quienes colaboran una y otra vez con la empresa. En los ejemplos oficiales, el nivel Bronce multiplica el pago por 1,05, el nivel Oro por 1,10 y el nivel más alto, llamado 31337, por 1,15. La tercera palanca son las campañas prioritarias, fondos de bonificación dedicados a probar funciones recién lanzadas, con un multiplicador de 1,30 en esos mismos ejemplos.
La tabla de ejemplos deja el cambio en cifras redondas. Un fallo de gravedad media en ChatGPT que antes pagó US$750 pasaría a US$2.415 con calidad y fidelidad aplicadas. La toma de una cuenta con un solo clic, el ejemplo crítico de la tabla, salta de US$6.500 a US$51.577. Y el hallazgo excepcional —la propia OpenAI lo describe como poder leer los mensajes de chat de usuarios ajenos de ChatGPT— cierra la cuenta en US$171.925, los US$172.000 del titular del anuncio.
Ese ejemplo no es teoría. En octubre, el fallo del enlace compartido de ChatGPT que exponía chats privados entró por este mismo programa: OpenAI lo subió a su nivel de gravedad más serio, lo cerró en ocho días y el pago total de aquel caso fue de US$5.000. Con la tabla nueva, un hallazgo de esa clase juega en otra liga. El cambio mira también hacia atrás: los informes enviados y todavía sin pagar se regirán por los rangos nuevos, y quien cobró durante los 30 días previos al anuncio recibirá la diferencia si la tabla nueva le hubiera pagado más.
Un sprint con Cathedral sobre el modelo Defense Factory
El dinero para externos llegó con trabajo interno en el mismo anuncio. OpenAI prepara otro sprint de seguridad con Cathedral, firma externa cuyos investigadores usarán los modelos de la compañía junto a los equipos internos para probar las defensas y buscar puntos débiles. Gavin Kliger, director ejecutivo y cofundador de Cathedral, resumió la apuesta: combinar los modelos y la experiencia en seguridad de OpenAI con la investigación de su firma para encontrar debilidades, probar correcciones y sostener la defensa de forma continua. El sprint está anunciado, no concluido.
El modelo a repetir es Defense Factory, el sprint anterior. OpenAI dedicó entonces el 25 % de sus ingenieros de producto a cazar y corregir puntos débiles, con Codex investigando cada hallazgo, reproduciendo vulnerabilidades en entornos aislados y preparando parches para revisión humana. La operación movilizó a más de 250 personas en más de 100 áreas de servicio y resolvió 53 problemas urgentes o de alta prioridad durante su primer día. El filtro fue duro: el 37 % de los hallazgos resultó duplicado, el 19,5 % se reprodujo en ejecución real, los falsos positivos quedaron en 0,81 % tras la validación dinámica y solo el 0,53 % de las correcciones tuvo que revertirse.
La compañía también publicó la salvedad: tras aquel sprint quedó una brecha entre los parches aprobados y las correcciones desplegadas de verdad en toda la infraestructura, y por eso la fase de corrección verificada exige prueba de despliegue después de la revisión humana. El empuje defensivo sale además de la casa con Daybreak, anunciado el 3 de septiembre: acceso a sus modelos más capaces para defensores externos y una meta de consumo ligada a un compromiso de US$1.000 millones en acceso subvencionado, capacitación y asistencia, empezando por equipos estadounidenses con pocos recursos que protegen servicios como el agua y la electricidad; en ese anuncio ya sumaban miles de defensores de 2.000 organizaciones aprobadas.
Para probarse en persona hay fecha y lugar: el equipo de seguridad de OpenAI estará el 20 y 21 de noviembre en PROMPT2PWN, en Oakland, con los sistemas abiertos a los investigadores que se acerquen. La tabla nueva ya rige en Bugcrowd para cualquier informe que entre desde el 2 de noviembre, y los que esperaban pago se recalcularán con ella.
Fuente: Unite.AI
