noviembre 6, 2026

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Juegos

Horses of Hoofprint Bay: reseñas en Steam casi perfectas

Horses of Hoofprint Bay, simulador de rancho de caballos dibujado a mano, en su ficha de Steam
Foto: Game*Spark

Horses of Hoofprint Bay abrió sus puertas el 4 de noviembre y las reseñas en Steam lo tratan como un pequeño fenómeno: el 99 % de sus primeras 787 reseñas de usuarios son positivas, la etiqueta «extremadamente positivas» que la tienda de Valve reserva para los estrenos que casi nadie critica. Game*Spark lo incluyó hoy, 6 de noviembre, en su selección de lanzamientos recientes de Steam con más ruido, y el dato se sostiene en la propia ficha del juego: un simulador de rancho de caballos dibujado a mano, hecho por dos personas en Alemania, sin acceso anticipado y sin una sola microtransacción.

El precio ayuda a entender el recibimiento. En Estados Unidos cuesta US$26,99 en PC, y en Japón su ficha marca 3.780 yenes con una oferta de lanzamiento de 3.213 yenes hasta el 12 de noviembre. Nada de ediciones de US$70 ni pases de temporada: se paga una vez y el rancho completo queda en manos del jugador desde el primer día.

Una yegua, un establo roto y un pueblo junto al mar

La partida arranca con lo mínimo. El jugador llega en barco a Hoofprint Bay, elige su yegua inicial y cabalga hasta un terreno con un establo que apenas se sostiene. Desde ese punto, el juego de Thogli Studios reparte el tiempo entre cuidar, entrenar y competir: cepillar y peinar a los caballos, limpiar los cascos con la rasqueta para evitar llagas y abscesos, curar raspaduras cuando aparecen y completar ejercicios que suben la fuerza y la confianza de cada animal.

Las competencias pagan las cuentas. Hay salto de obstáculos y campo traviesa en el pueblo cercano, con premios en dinero que financian la obra del rancho: ampliar los establos, levantar la pista, mejorar la zona de cría y contratar personal cuando la manada crece y dos manos ya no alcanzan. La cría es el otro motor: los potros heredan una mezcla del color, las manchas blancas y hasta rasgos de personalidad de sus padres, así que cada generación sale distinta a la anterior. Entre competencia y competencia quedan los paseos por el bosque, la playa y la montaña, con rutas pensadas para bajar el ritmo.

El referente está declarado por sus propias creadoras: My Horse Farm, el clásico de 2003 de Limbic Entertainment que marcó a una generación de jugadoras de PC. La demostración publicada en febrero de 2026 ya había avisado del tirón: más de 60.000 personas la jugaron, reunió más de 1.000 reseñas con un 99 % positivas y limitaba el avance a los primeros 25 días de partida. La versión completa quita ese techo y deja jugar sin límite de días. Antes del lanzamiento, la lista de deseos superaba las 50.000 cuentas en Steam.

Las reseñas en Steam se han convertido en el termómetro de estos lanzamientos pequeños, el mismo medidor que días atrás dejó a Psycho-Sleuth con un 81 en Metacritic y conversación sobre su falta de español. Aquí el veredicto llega con otra claridad: 787 reseñas en dos días y un 99 % de aprobación es una carta de presentación que los estudios grandes compran con campañas enteras de mercadeo.

Dibujado a mano, sin acceso anticipado y sin pagos extra

Detrás del juego hay dos nombres: Theresa Thoma, programadora y diseñadora, y Anna Glinsmann, ilustradora y animadora. Entre las dos forman Thogli Studios, un equipo alemán que publica con The Mane Quest, la editora de Alice Ruppert. Todo el arte es dibujo 2D hecho a mano, cuadro a cuadro, con las aplicaciones Callipeg y Procreate sobre el motor Unity. La ficha de Steam lo remata con una frase que ya funciona como sello: el juego está hecho por completo por humanos, sin ayuda de inteligencia artificial generativa.

Esa artesanía se nota en la estructura. La gestión del rancho se juega con el ratón, apuntando y haciendo clic entre edificios vistos desde arriba, primeros planos de los interiores y paseos en vista lateral. La ficha de Steam no lista soporte para mando, y los requisitos quedan en Windows 10 u 11, también en computadoras con procesadores Arm64. Es un juego para una sola persona y sin conexión obligatoria, pensado para sesiones tranquilas frente a la computadora.

La reseña publicada por The Bridle Paths el 4 de noviembre, con copia de prensa, describe una experiencia sin tropiezos técnicos durante sus horas de juego y subraya el mismo encanto que repiten los usuarios: un simulador de la vieja escuela, de los que pedían paciencia y pagaban con progreso visible. Quien quiera apoyar con algo más puede comprar el paquete de apoyo, con un libro de arte y páginas para colorear, o el lote que suma la banda sonora.

Queda un detalle que explica buena parte del 99 %: Horses of Hoofprint Bay salió completo. Sin la etiqueta de acceso anticipado, sin una hoja de ruta prometiendo el contenido que falta y sin tienda interna esperando dentro del menú. Dos días después de su salida, las reseñas en Steam ya contaron esa historia mejor que cualquier anuncio: 787 voces y una sola dirección.

Fuente: Game*Spark