El hackeo con IA en Corea del Sur dejó 8,2 millones de datos robados, cerca de 90 empresas atacadas y siete personas detenidas. La Policía Metropolitana de Seúl anunció las detenciones este lunes 26 de octubre y presentó el caso como la primera captura en el país de una red grande de intrusión y robo de datos apoyada en inteligencia artificial generativa.
El señalado como jefe tiene 32 años y quedó identificado solo como A. Los agentes lo detuvieron y lo enviaron a la fiscalía con cargos por violar la ley coreana de redes de información y comunicaciones, extorsión e intento de extorsión. Otros seis sospechosos siguen bajo investigación sin quedar detenidos, informó Seoul Economic Daily.
Sesenta empresas en poco más de 40 días
El cambio de escala llegó en agosto. Al principio, A operaba por su cuenta herramientas automáticas que buscaban fallas en páginas web de empresas, un trabajo lento. Después incorporó un agente de código con IA y un sistema autónomo de pruebas de penetración, una herramienta capaz de probar defensas sin que una persona guíe cada paso.
Con ese sistema entraron a 60 empresas entre el 31 de agosto y el 13 de octubre, poco más de 40 días. El total investigado abarca unos 13 meses, desde septiembre del año pasado hasta este mes, y la lista de víctimas mezcla sectores que rara vez aparecen juntos en una misma operación delictiva.
Una empresa de servicios funerarios perdió 1,22 millones de registros, la cifra más alta del caso. Las academias privadas atacadas guardaban datos personales de menores de edad. También aparecen hospitales, campos de golf, universidades, una filial de un conglomerado grande y una institución financiera mutual de una región del país, con documentos internos incluidos en el material sustraído.
La formación de A llama la atención de los propios investigadores. Estudió arte y educación física, sin carrera en tecnología, y contó que aprendió las técnicas viendo videos en YouTube y leyendo páginas abiertas en internet. La policía matiza ese retrato: entre 2019 y 2022 trabajó en una empresa de seguridad haciendo ataques simulados contra sistemas de clientes.
Extorsión por correo y llamadas de 30 segundos
Robar los datos era solo la mitad del negocio. El grupo escribió a 38 empresas con mensajes directos, del tipo «hemos robado la información de tu empresa», y advertía que publicar la filtración traería daño a la imagen, multas y demandas de clientes. A cambio del silencio pedían en total 360 millones de wones, cerca de US$250.000.
El cobro real quedó muy lejos de esa cifra. Una sola empresa pagó 300.000 wones, unos US$210, y el resto de los intentos no prosperó. Cuando una víctima ignoraba el correo, los cómplices llamaban o enviaban mensajes de texto a directivos y empleados para subir la presión, reportó The Cyber Express en su cobertura del anuncio policial.
Esos ayudantes entraron al grupo por anuncios en Telegram que ofrecían «trabajo telefónico simple» con llamadas de apenas 30 segundos. Cada llamada pagaba entre 10.000 y 30.000 wones. Un hombre de 24 años, identificado como B, conseguía las cuentas usadas en la operación y reclutaba participantes, con edades que van de los 20 a los 50 años.
Otro dato conecta el caso con una filtración reciente. El sistema autónomo de pruebas de penetración usado por A es la misma herramienta detectada en un robo de datos personales del sector financiero coreano. La policía aclaró que, por ahora, no hay vínculo confirmado entre ambas operaciones, una precisión que Korea JoongAng Daily también recogió en su reporte del lunes. Ese detalle convierte al hackeo con IA en Corea del Sur en una señal incómoda para cualquier empresa mediana que deja sus defensas para después.
La investigación en Seúl también usó IA para cerrar el cerco
Del otro lado trabajó otra herramienta con IA, construida por la policía. Ese sistema analizó unas 530.000 piezas de material de investigación, entre registros de llamadas y de cuentas, y permitió que un solo equipo detuviera a siete sospechosos en cerca de cuatro meses, un ritmo que los mandos policiales presentaron como ahorro claro de personal y de tiempo.
La pesquisa arrancó en junio tras la denuncia de una empresa afectada. En agosto, los casos repartidos por el país se unieron en una sola investigación. Cinco cómplices ligados a las amenazas cayeron entre julio y septiembre, B fue detenido a principios de este mes y los agentes localizaron después a A. En el registro de su vivienda incautaron una computadora portátil, teléfonos de un solo uso y un enrutador inalámbrico, y recuperaron los datos personales guardados en esos equipos.
Oh Gyu-sik, jefe de la segunda unidad de delitos cibernéticos de la policía de Seúl, lo planteó sin rodeos en la presentación del caso: el delito que aprovecha la IA avanza a un nivel difícil de enfrentar solo con los métodos de investigación de siempre. Su recomendación a las empresas fue directa: si reciben una extorsión tras una intrusión, no envíen dinero y avisen a la policía de inmediato.
Quince empresas han reportado daños hasta ahora. El trabajo pendiente es concreto: identificar al resto de víctimas entre las cerca de 90 organizaciones atacadas, confirmar si alguna pagó sin denunciar y seguir el rastro del dinero cobrado.
Fuente: Seoul Economic Daily
Foto: Agencia de Policía Metropolitana de Seúl vía Seoul Economic Daily
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