Goldman Sachs cortó el acceso a Claude Code para casi todo su personal: la herramienta de programación de Anthropic queda solo en manos de los ingenieros del banco. GitHub, la plataforma de Microsoft para guardar y revisar código, corre la misma suerte. La guía interna que ordena el recorte se actualizó en octubre y Bloomberg la reportó este lunes 2 de noviembre.
Durante meses, el acceso fue abierto. Banqueros y operadores entraron a esas herramientas como parte de su trabajo diario, sin pedir permiso a ningún equipo técnico. Esa etapa terminó con una revisión interna que midió dos cosas: cuánto producía cada grupo con la ayuda de la inteligencia artificial y cuánto riesgo aceptaba el banco al dejarla en manos sin formación de ingeniería.
Qué cambia dentro del banco
Operadores y banqueros perdieron dos piezas que ya formaban parte de su rutina. Con Claude Code vigilaban los flujos de operaciones de sus clientes, modelaban cambios del mercado y posiciones, y producían textos y materiales gráficos en menos tiempo. Crypto Briefing contó las protestas de varios operadores al conocer la medida: para ellos, la herramienta dejó de ser un experimento y pasó a ser parte del puesto.
Nick Carcaterra, portavoz del banco, dio la explicación oficial a Bloomberg. Dijo que la entidad pone ciertas herramientas de inteligencia artificial a disposición de su gente para encontrar los mejores usos en cada área. Cerrado el periodo de experimentación, con factores como la productividad y la gestión del riesgo ya medidos, esas herramientas quedan en manos de quienes están mejor preparados para aprovecharlas a largo plazo.
El recorte tiene una excepción con nombre propio: los strats, que quedan fuera de la medida. Ese grupo mezcla operaciones bursátiles, análisis cuantitativo y programación, y conserva el acceso completo. La línea divisoria no pasa por la oficina ni por el país donde trabaja cada empleado; pasa por el tipo de puesto. Quien programa como parte formal de su empleo sigue dentro. Quien programaba por iniciativa propia queda fuera.
Quien pierde Claude Code recibe a cambio el asistente propio de la casa. Goldman despliega su GS AI Assistant, su asistente interno de inteligencia artificial, entre cerca de 46.000 empleados, reportó WiseVoter al resumir la medida. El banco corre además pruebas con agentes de inteligencia artificial en tareas como la vigilancia de operaciones. El mensaje interno es claro: la inteligencia artificial no sale del banco, cambia de dueño y de control.
Cuatro meses antes, el discurso interno era otro. En julio, En julio, Marco Argenti, director de información del banco, celebró en una entrevista el llamado vibe coding de su personal sin perfil técnico: empleados que describían en lenguaje natural lo que querían y obtenían programas funcionales, para luego pasar esas creaciones a alguno de los 12.000 ingenieros de la entidad y pulirlas. Cuatro meses después, esa puerta se cierra para los mismos empleados que la cruzaron primero.
La banca entera está poniendo puertas
Jamie Dimon, jefe de JPMorgan Chase, advirtió en la llamada de resultados del tercer trimestre contra los «agentes rebeldes» y avisó que los agentes externos de inteligencia artificial no entrarán a su banco. La frase salió en octubre y describe el clima del sector: las entidades gastan millones en estas herramientas y, al mismo tiempo, escriben reglas para limitar quién las toca y con qué datos.
Bank of America eligió una condición en lugar de una prohibición. Limitó el acceso de los agentes a los depósitos de los consumidores mientras define protocolos que fijen quién responde cuando un pago lo autoriza una inteligencia artificial. El mismo banco ya había movido 4.000 personas para corregir las vulnerabilidades que destaparon Mythos y otros modelos avanzados, un dato que mide el tamaño del riesgo que la banca asocia a estos sistemas.
Citigroup fijó un límite parecido: los agentes de terceros no entran a las cuentas de sus clientes ni ejecutan transacciones. Abril ya había dejado un aviso dentro del propio Goldman, cuando el banco recortó el acceso a Claude para su personal de Hong Kong tras revisar el contrato con Anthropic. Hong Kong es la sede principal del banco en Asia y el Pacífico, y aquella medida fue geográfica y contractual. La de octubre es de puesto y alcanza a la plantilla general.
Fuera de la banca grande, el movimiento corre al revés. Datos de PYMNTS Intelligence muestran que el 60 % de las pequeñas y medianas empresas que usan inteligencia artificial producen más sin contratar personal nuevo. Esas empresas abren el acceso porque cada empleado extra cuesta dinero contante. Un banco del tamaño de Goldman hace la cuenta contraria: cada acceso abierto a datos de clientes cuesta riesgo, auditoría y responsabilidad legal cuando algo sale mal.
Goldman no ha dicho cuántas personas pierden el acceso este lunes, y ese número sigue sin aparecer en los reportes de Bloomberg, PYMNTS y Crypto Briefing. Tampoco hay una lista pública de herramientas que sobreviven fuera de ingeniería. El dato llegará, si llega, cuando los equipos que vivían de Claude Code pidan reemplazos formales y el banco tenga que contar, puesto por puesto, cuánto trabajo hacía una máquina que ya no pueden tocar.
Fuente: PYMNTS
