La falla de Electrum en la billetera de Bitcoin convierte un gesto rutinario en el momento del robo: subir la comisión de un pago que tarda en confirmarse. Un servidor ajeno puede ocultar la transacción real, mostrar otra falsa con destino al atacante y lograr que el dueño la firme al aplicar Replace-by-Fee, la función que permite reemplazar un pago pendiente por otro con comisión mayor. La versión 4.8.3, publicada el 24 de octubre, cierra el hueco y Electrum pide actualizar de inmediato desde electrum.org.
El aviso oficial, identificado como GHSA-6jp4-8v48-cc5v y firmado por el mantenedor SomberNight, confirma dos reportes reales. Uno llegó el 11 de octubre y el otro, con fecha del 18 de octubre, ya incluía dinero perdido tras una subida de comisión. No hay una cifra pública del monto robado ni un identificador CVE asignado al caso.
Un servidor que miente con cara de historial
Electrum funciona como cliente ligero: no descarga la cadena de bloques completa y depende de servidores externos para consultar el historial, estimar comisiones y difundir los pagos. Las transacciones confirmadas las verifica por su cuenta. Las pendientes, en cambio, llegaban desde el servidor con un nivel de confianza mayor, y las versiones anteriores aceptaban algunas de ellas sin revisar sus firmas. Ese descuido abrió la puerta.
El servidor malicioso frena el pago auténtico antes de difundirlo y entrega a la billetera una transacción en conflicto: datos visibles casi idénticos, destino cambiado. La falsa trae firmas inválidas, detalle que el cliente viejo no comprobaba, y queda exhibida como un pago pendiente normal. En el caso documentado por el aviso, la copia replicó las 31 entradas, la versión y el tiempo de bloqueo de la original; sus 62 firmas servían para la transacción verdadera y ninguna para la falsa.
La dirección parecida remata el engaño. El destino del atacante compartía los últimos cuatro caracteres del destino real, con terminación GyQ3 en el caso publicado, de modo que una mirada rápida al inicio y al final no alcanza para detectar el cambio. Una de las transacciones falsas llevaba comisión cero, un empujón perfecto para que la víctima quisiera subirla cuanto antes.
La firma que el dueño pone sin saberlo
Replace-by-Fee, conocido por sus siglas RBF, existe para destrabar pagos atascados: el emisor firma una versión nueva con comisión más alta y la red toma esa como válida. Con la transacción falsa instalada en el historial, el usuario cree ajustar su propio pago y en realidad firma el del atacante, ya con una firma válida. El dinero sale hacia la dirección ajena con la autorización del propio dueño. Firmó su robo sin verlo.
El primer reporte, del usuario dannydeezy, no terminó en pérdida: detectó la sustitución en una billetera multifirma de 2 de 3 protegida con dos dispositivos Trezor, tras comprobar la salida en ambos antes de difundir el pago. El segundo reporte, presentado por Raju-K12 el 18 de octubre, sí costó dinero. Electrum afirma que algunos servidores ya ejecutaban el ataque, y aclara que quien se conecta solo a un servidor propio o de confianza no queda expuesto por esta vía.
Tampoco es la primera vez que servidores ajenos atacan a esta billetera. A finales de 2018, una red de servidores mostró avisos falsos de actualización para empujar instalaciones alteradas; Malwarebytes estimó entonces más de 771 bitcoin robados por esa ruta. El vector cambió por completo. La lección conserva el mismo nombre: la confianza depositada en el servidor.
Qué cambia con la versión 4.8.3 y qué hacer antes de actualizar
La corrección, integrada en el cambio 90fe308 del código, obliga al cliente a verificar las firmas de las transacciones sin confirmar que gastan monedas de la propia billetera antes de aceptarlas en el historial local. Si la firma no cuadra, la transacción falsa no entra. Bull Bitcoin, otra billetera que se conecta a servidores de Electrum, anunció por medio de su director ejecutivo, Francis Pouliot, que añadirá la misma validación del lado del cliente; sus usuarios solo quedaban expuestos si elegían a mano un servidor comprometido.
En la práctica, bastan pocas medidas. La descarga debe venir solo de electrum.org, con la firma GPG del instalador comprobada antes de instalar. Mientras la actualización no esté puesta, toca revisar la dirección completa y el monto antes de cada firma, también en una subida de comisión, y evitar Replace-by-Fee en versiones viejas. Una billetera apagada o guardada en frío no corre peligro inmediato, pero debe actualizarse antes de volver a firmar cualquier pago. Para quien guarda ahorros en la billetera de Bitcoin, la falla de Electrum deja una regla simple que sirve fuera de este caso: ninguna segunda firma merece menos revisión que la primera, porque el atacante espera justo en ese segundo clic confiado.
Electrum no ha publicado cuántos servidores maliciosos participaron ni el total perdido en los dos reportes. Esos dos datos siguen sin confirmación oficial, y su aparición en el aviso marcará el tamaño real de un episodio que, por ahora, se mide en una sola firma mal puesta.
Fuente: CoinCentral
Foto: CoinCentral
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