Disney contrata a la mayoría de la plantilla de Character.AI. Un expediente judicial reveló que la empresa de entretenimiento ofrecerá empleo a al menos 60 trabajadores de la plataforma de robots conversacionales, con un costo estimado de US$60 millones al año en compensación, días después de que Character.AI se acogiera a la protección por bancarrota en Estados Unidos.
La cifra cambia la lectura del caso. Disney contrata talento de Character.AI, compra una licencia sobre parte de su tecnología y deja fuera la aplicación, la marca y las conversaciones de los usuarios. El equipo humano ya tiene destino casi cerrado; el futuro del servicio sigue abierto en una subasta judicial.
TechCrunch publicó el 18 de octubre los detalles del acuerdo, localizados por Bloomberg en un expediente legal. El documento afirma que la gran mayoría de los empleados que recibieron la oferta la aceptaron. Karandeep Anand, exdirector ejecutivo de Character.AI, ya había dado el salto antes: ocupa ahora el puesto de primer director de tecnología de Disney.
Una licencia de US$20 millones que no compra la plataforma
El pacto inicial fija una oferta de US$20 millones de una filial de Disney por una licencia perpetua y no exclusiva sobre activos escogidos de propiedad intelectual, modelos de conversación, arquitecturas de seguridad y herramientas de predicción de edad. Digital Watch informó que esa oferta funciona como piso de la subasta: fija un valor mínimo y deja espacio para que otro comprador presente una propuesta mejor antes del cierre, previsto para diciembre de 2026.
Disney actúa como postor inicial protegido por el tribunal, pero su trato no está cerrado. Otra empresa puede superarlo en la subasta y quedarse con la licencia. El empleo corre por una vía paralela: las ofertas a los 60 trabajadores ya se hicieron y ya se aceptaron en su gran mayoría, ocurra lo que ocurra con los activos.
El contraste retrata el momento. La licencia parte de US$20 millones; retener al equipo que la construyó cuesta US$60 millones cada año. El valor, en esta historia, camina por los pasillos con carné de empleado, no en un servidor.
Fundada en 2021 por Noam Shazeer y Daniel de Freitas, dos investigadores salidos de Google, Character.AI creció hasta convertirse en una de las aplicaciones de inteligencia artificial más usadas del mundo, con personajes creados por los propios usuarios para conversar a cualquier hora. Shazeer figura entre los autores del estudio de 2017 que sentó las bases de la arquitectura transformadora, la técnica que sostiene a casi todos los modelos de lenguaje actuales.
Costos altos, demandas abiertas y la salida de los fundadores
El expediente citado por TechCrunch describe una empresa frenada por los costos altos y por posibles responsabilidades legales, pese a contar con una base de usuarios amplia y activa. Entre los casos abiertos figura la demanda de la madre de un adolescente de 14 años, quien afirma que su hijo se obsesionó con uno de los robots de la plataforma antes de quitarse la vida. A ese frente se suman investigaciones estatales sobre la seguridad de los menores.
La estructura quedó tocada mucho antes del tribunal. A mediados de 2024, Google cerró un acuerdo de licencia valorado en US$2,700 millones y recuperó a Shazeer, a De Freitas y a parte del equipo de investigación. Desde ese momento, la empresa dejó de desarrollar modelos propios de frontera y sostuvo el servicio con tecnología anterior e ingresos insuficientes.
TechTimes reportó que la solicitud, presentada ante el Tribunal de Bancarrotas del Distrito de Delaware, declaró activos y pasivos estimados entre US$50 millones y US$100 millones. Una valoración que rondó los US$1,000 millones en 2023 quedó reducida a un proceso de venta supervisado por un juez.
Para el público hispano que usa estos compañeros digitales en el teléfono, el caso toca una fibra cercana. Buena parte de la conversación con un robot ocurre en privado, de noche, con temas de salud mental, soledad o relaciones. Esa intimidad es el activo que ningún postor ha comprado todavía.
Qué pasa con las cuentas y las conversaciones de los usuarios
Una coalición de 39 estados y el Distrito de Columbia presentó el 14 de octubre un aviso ante el mismo tribunal con nueve condiciones para cualquier comprador de la aplicación o de los registros de conversación: verificación de edad real, protección de menores, retiro de personajes que se presenten como terapeutas o médicos licenciados, protocolos de crisis ante autolesiones, un programa de privacidad documentado y una ventana para que cada usuario borre sus datos antes de una venta. Datos de la propia empresa, citados en una demanda de Kentucky incluida en el expediente, hablan de 21,6 millones de cuentas creadas en Estados Unidos hasta marzo de 2025, con 2,1 millones declaradas por menores de 18 años.
La oferta de Disney excluye la aplicación, la marca, los datos de los usuarios y los registros de conversación, informó TechTimes. Ese material queda en subasta, a la espera de otro postor dispuesto a aceptar las condiciones de los fiscales estatales. La compañía mantiene que el servicio sigue operativo y que cada usuario puede exportar sus datos o eliminar su cuenta.
La subasta de activos debe concluir en diciembre de 2026 y la empresa advirtió que el servicio podría cerrar si ningún comprador asume su operación. Los 60 empleados con oferta de Disney ya resolvieron su parte; los 21,6 millones de cuentas siguen esperando nombre.
Fuente: TechCrunch
Foto: Character.AI vía TechCrunch
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