Centro de inteligencia artificial con sello iberoamericano: la República Dominicana quiere quedarse con la sede. Ante los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Madrid en la XXX Cumbre Iberoamericana, el presidente Luis Abinader propuso que su país albergue el centro encargado de consolidar la alianza iberoamericana de inteligencia artificial, el acuerdo regional que los ministros del área cerraron esta misma semana en la capital española.
La oferta llegó con respaldo enunciado en público. El mandatario dijo que el país pone «a disposición todos los recursos de infraestructura institucionales y técnicos con los cuales contamos», y planteó que el centro opere como la entidad que ponga a andar la consolidación de ese instrumento regional. En el salón de la Asamblea lo acompañaban el canciller Víctor «Ito» Bisonó, su asistente Eilyn Beltrán y el viceministro Rubén Silié.
El argumento de fondo fue de principios. «La inteligencia artificial debe ser una herramienta para cerrar brechas, no para ensanchar desigualdades», recalcó Abinader, y ató la propuesta a un compromiso firmado en suelo dominicano: la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos Digitales, adoptada en Santo Domingo en 2023, el documento que pone la dignidad humana en el centro del cambio tecnológico. El detalle pesa en la candidatura: el país ya hospedó el acuerdo de los principios; ahora busca hospedar la estructura que ayude a ejecutarlos.
Tres ejes: datos, lenguas y cómputo compartido
La Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial quedó acordada el martes 3 de noviembre en Madrid, durante la primera reunión ministerial iberoamericana de Transformación Digital e Inteligencia Artificial, y su documento se elevó para adopción a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del 4 y 5 de noviembre. La Secretaría General Iberoamericana la presenta como el principal resultado en materia digital del encuentro. La adhesión es voluntaria: cada país decide si entra, participa de forma activa y aporta una contribución pública, financiera o en especie, bajo un modelo de gobernanza común.
El primer eje es el Espacio Iberoamericano de Datos, un esquema federado donde cada Estado decide qué información comparte y con qué condiciones, lejos de una base regional única. La idea es desarrollar sistemas de interés público con datos, corpus y documentación que representen las prioridades, las lenguas y las realidades sociales de la región. El segundo eje ataca los modelos: mejorar la representación del español, el portugués y las lenguas indígenas en los sistemas que usen administraciones, universidades y empresas, apoyándose en proyectos vivos como la familia ALIA de España, AMALIA de Portugal, LATAM GPT de Chile y SoberanIA de Brasil. El tercer eje ordena el cómputo: conectar la oferta y la demanda de capacidad de cálculo entre países para proyectos concretos, sin construir una infraestructura regional nueva.
El respaldo fue amplio, con matices. La agencia EFE reportó que veinte países apoyaron los acuerdos de la reunión ministerial y que Argentina y Paraguay se desmarcaron. La alianza forma parte de los compromisos de la Declaración de Madrid, donde los países acordaron «situar a las personas en el centro» y adoptar la inteligencia artificial de forma «sostenible y responsable», con atención a los derechos, la privacidad, la seguridad y la inclusión. El ministro español Óscar López resumió la apuesta como una IA al servicio de las más de 700 millones de personas que viven en Iberoamérica.
Lo aprobado es la alianza; la sede es una oferta
Conviene leer la noticia con su tamaño real. Lo acordado en Madrid es la alianza; la sede del centro es una propuesta dominicana, sin votación, sin fecha y sin presupuesto anunciado. La Presidencia no detalló qué instalaciones, qué equipo humano ni qué financiamiento recibiría el centro si la candidatura prospera, y las funciones concretas de esa entidad quedan en manos del modelo de gobernanza que los países adheridos tendrán que construir. La prensa española reportó que el Gobierno de España inició los trámites para aportar dos millones de euros iniciales a la puesta en marcha de la alianza a través de la SEGIB: es el primer dinero concreto que se mueve alrededor del proyecto, y da una idea del nivel de compromiso que la candidatura dominicana tendría que igualar en recursos o en infraestructura.
La República Dominicana no llega a esta mesa con las manos vacías. El país cuenta desde 2023 con su Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, el marco con el que el propio Abinader puso en marcha la política pública del sector, y Santo Domingo ya acogió en 2023 la adopción de la carta regional de principios digitales. Ese historial es, en la práctica, el expediente de la candidatura: un país con estrategia nacional vigente y con un acuerdo iberoamericano firmado en su capital se presenta como sede natural del centro que coordinaría datos, modelos y cómputo para los 22 países de la Conferencia Iberoamericana.
El desenlace no está en el discurso, sino en el papel que falta: la declaración final de la cumbre, el modelo de gobernanza de la alianza y la lista de países que se adhieran con dinero o con recursos. Si la sede dominicana prospera, el Caribe pasaría de consumir modelos entrenados fuera a hospedar la mesa donde Iberoamérica coordina los suyos. Por ahora hay propuesta, un anfitrión que se ofrece y ninguna sede aprobada: el centro iberoamericano de inteligencia artificial existe hoy solo como candidatura dominicana.
