Amazon quiere escucharte todo el día: Bee Frontier y Bee Eclipse convierten tus conversaciones en tareas

Hay una diferencia enorme entre pedirle algo a un asistente y llevar encima uno que escucha sin que se lo pidas. Amazon acaba de cruzar esa línea. Este jueves presentó dos aparatos de Bee, la empresa que compró el año pasado, pensados para oír tus conversaciones durante el día y devolverte resúmenes, recordatorios y listas de pendientes hechas con inteligencia artificial.

La presentación fue en San Francisco, durante la conferencia TechCrunch Disrupt, y el encargado de defender la idea fue Panos Panay, el jefe de dispositivos de la compañía, según Reuters. Su argumento es práctico: si el aparato está encendido y escuchando, tú ya no tienes que acordarte de anotar nada. La promesa suena cómoda. También suena, para qué negarlo, un poco inquietante.

Una pulsera de 75 dólares y una tarjeta que se pega al teléfono

El primero se llama Bee Frontier y cuesta 74,99 dólares. Es la nueva versión del brazalete original: se lleva en la muñeca o enganchado a la ropa, resiste el agua con certificación IP67 y aguanta hasta siete días con una carga por USB-C. Lleva dos micrófonos con filtrado de ruido y sale en tres colores, Onyx, Lavender y Sage. Ya se puede pedir en Estados Unidos, de acuerdo con los datos publicados por Digital Trends en Español.

El segundo, Bee Eclipse, cuesta 99,99 dólares y cambia de forma por completo. Tiene el tamaño de una tarjeta de crédito, se adhiere con un imán a la parte trasera del teléfono y suma un tercer micrófono. La autonomía es su carta fuerte: más de 21 días, según la ficha compartida por la marca. Llegará en Silver, Midnight, Honey y Blush, aunque por ahora Amazon solo dice que estará disponible pronto.

En precio, ambos quedan por debajo de rivales directos como el Plaud Note, de 159 dólares, o el Pocket AI, de 129. La carrera por llevar la IA puesta ya no se juega solo en las gafas inteligentes de Samsung o en las Ray-Ban Meta: también se juega en la muñeca y pegada al móvil, sin pantalla de por medio.

Lo que hace con todo lo que escucha

El trabajo de estos aparatos empieza cuando termina la conversación. Lo captado se convierte en transcripción y, a partir de ahí, en cosas concretas: el resumen de una reunión, la fecha que acordaste con un amigo transformada en invitación de calendario o el encargo que mencionaste de pasada y ya iba camino del olvido. Bee también se alimenta de calendarios y aplicaciones conectadas, y trabaja con Gmail, Google Calendar y Outlook para redactar correos y agendar reuniones.

Usarlos no cuesta nada, con límites. La versión gratuita guarda 14 días de memoria y ofrece resúmenes y recapitulaciones. Quien quiera más tendrá que pagar Bee Pro, 11,99 dólares al mes, que desbloquea resúmenes ilimitados, tareas sugeridas, recuerdos diarios, un asistente de chat y plantillas. Los nuevos usuarios reciben 30 días gratis, y la suscripción incluye aplicación de escritorio para Mac y Windows. Las conexiones con Amazon.com y Alexa+ permiten, por ejemplo, oír los resúmenes por voz o recibir recomendaciones de compra basadas en lo que el sistema entendió de tu día.

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El precio real se paga con privacidad

Todo lo anterior funciona porque el micrófono está abierto buena parte del día, y ahí está el punto delicado. Amazon asegura que no conserva el audio original: lo procesa en tiempo real y lo elimina. Las transcripciones viajan cifradas con claves que genera el propio dispositivo, el usuario decide cuándo encender o apagar la escucha y puede borrar transcripciones y resúmenes cuando quiera.

El historial de la casa no ayuda a bajar la guardia. Reuters recordó que Amazon ya recibió críticas fuertes en 2019, cuando salieron reportes sobre personas revisando conversaciones de usuarios con Alexa, y que enfrenta una demanda colectiva por esa práctica, algo que la empresa niega haber hecho mal. Con Bee la pregunta se repite, pero en versión portátil y durante todo el día, también con las voces de quienes están cerca y nunca aceptaron ningún término.

La decisión, al final, es muy personal y bastante simple de resumir. Frontier y Eclipse ofrecen algo que el teléfono solo no da: memoria sin esfuerzo. A cambio piden lo más íntimo que tiene un aparato, permiso para escuchar. Habrá quien firme ese trato sin dudar porque vive de reunión en reunión. Y habrá quien prefiera seguir olvidando alguna que otra tarea antes que llevar un oído extra colgado de la muñeca.

Fuente: Reuters


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