La actualización de Chrome 155 corrige 7 fallos críticos y deja el navegador protegido tras un reinicio: esa es la tarea para hoy, no para la semana que viene. Google publicó esta actualización de Chrome 155 con 37 correcciones de seguridad en total, con 7 fallos críticos, 29 de gravedad alta y uno de gravedad media, y el despliegue avanza por etapas durante días y semanas.
Las versiones nuevas ya tienen número concreto. En Windows y Mac la compilación queda en 155.0.8059.79/.80, mientras Linux recibe 155.0.8059.79, según los datos de MalwareBytes divulgados en Cybernoz. Android comparte la misma numeración base, 155.0.8059.79, con llegada gradual desde Google Play.
Nadie necesita ser programador para entender el riesgo. Chrome abre páginas, documentos, pagos y sesiones de trabajo. Un fallo en esa puerta de entrada vale oro para quien busca colarse en una computadora ajena o lanzar código malicioso desde una página preparada para atacar.
Qué corrigen esos 7 fallos críticos de la actualización
El caso más serio lleva código propio: CVE-2026-110152. Se trata de un desbordamiento de búfer en ANGLE, la capa que traduce las órdenes gráficas de la web para la tarjeta gráfica del equipo. Un desbordamiento de búfer ocurre cuando un programa escribe datos fuera del espacio de memoria reservado, y ese desorden puede terminar en un cierre del navegador o en ejecución de código del atacante.
Otro nombre domina la lista: use-after-free, que en español sería uso de memoria ya liberada. El navegador sigue usando un espacio que ya entregó, y un atacante hábil puede aprovechar esa confusión. Ese patrón aparece en el componente de PDF (Portable Document Format, el formato de documentos que Chrome abre sin salir del navegador) con CVE-2026-110136, calificado como crítico, y reaparece en piezas del núcleo del navegador, la red, los gráficos SVG (Scalable Vector Graphics) y la reproducción de medios.
El visor de PDF merece atención especial en oficinas y escuelas. Facturas, contratos y formularios llegan en ese formato cada día, muchas veces desde remitentes desconocidos. Abrir un archivo parece inofensivo; con un fallo así sin parchar, ese gesto bastaba para abrir la puerta.
Google mantiene restringidos los detalles técnicos de cada fallo hasta que la mayoría de usuarios tenga el parche instalado. Esa reserva tiene lógica: publicar la receta antes del despliegue masivo regala tiempo a quien quiera copiar el ataque. La empresa tampoco reportó explotación activa de estas fallas en los datos divulgados hasta ahora, un matiz que conviene leer con calma: ausencia de reporte no equivale a riesgo cero.
Edge espera su turno y Android entra en la misma ronda
Microsoft Edge comparte base con Chrome: ambos usan Chromium, el proyecto de código abierto del que nace el navegador de Google. Neowin contó que, al momento de su reporte, Edge todavía esperaba su actualización equivalente, un recordatorio de que cada fabricante mueve sus parches a ritmo propio pese a compartir motor.
Quien usa Edge, Brave u otro navegador basado en Chromium debe revisar también su propio menú de actualización. El parche de Google no se traslada solo a los demás navegadores: cada marca adapta, prueba y publica su versión. Dejar ese paso para después crea una ventana rara, con el fallo ya público y la corrección disponible en un navegador vecino.
En el teléfono pasa algo parecido. La versión de Android llega por Google Play en oleadas, así que dos celulares de la misma casa pueden mostrar disponibilidad distinta el mismo día. Revisar la tienda, aceptar la actualización y cerrar por completo la app forma parte del mismo cuidado, sobre todo en equipos donde Chrome guarda sesiones bancarias y correo de trabajo.
El historial reciente de Chrome explica la prisa. Días atrás, Tecnología Geek contó cómo Google ofreció una recompensa ligada a un exploit de cadena completa en Chrome, y meses antes otra vulnerabilidad zero-day de Google Chrome obligó a una actualización urgente. Cada ronda confirma lo mismo: el navegador concentra tanta vida digital que sus parches ya compiten en prioridad con los del sistema operativo.
Cómo comprobar tu versión y aplicar el parche en un minuto
El camino corto pasa por el menú de tres puntos, la sección de Ayuda y la opción Acerca de Google Chrome. Al abrir esa pantalla, el navegador busca la actualización, la descarga y pide reiniciar para terminar la instalación. Tras el reinicio, las pestañas abiertas se restauran, así que perder el trabajo en curso no sirve de excusa.
Un detalle engaña a mucha gente: descargar el parche no basta. Chrome puede tener la actualización de Chrome 155 descargada durante días, esperando ese reinicio que nunca llega porque el equipo se suspende y se despierta sin cerrar el navegador. La comprobación real es el número de versión visible en la pantalla de información: si marca menos de 155.0.8059.79, el equipo sigue esperando.
Para quien administra varias computadoras en un negocio pequeño, el orden ayuda: primero los equipos que abren correo y banca, después el resto. Ningún antivirus sustituye este parche, porque el fallo vive dentro del navegador.
Queda un reinicio pendiente en millones de equipos, y mientras ese clic se pospone, los 37 arreglos de Google siguen sin entrar en función: la versión instalada manda, y hoy debe marcar 155.0.8059.79 o una cifra superior.
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