Sentir que el bolsillo está más ligero de la cuenta y darse cuenta de que el iPhone no está es una de esas sensaciones que a nadie le gustan. Es un corre-corre inmediato, un sudor frío que te sube por la espalda. ¿Lo dejé en la casa de mi pana? […]
Sentir que el bolsillo está más ligero de la cuenta y darse cuenta de que el iPhone no está es una de esas sensaciones que a nadie le gustan. Es un corre-corre inmediato, un sudor frío que te sube por la espalda. ¿Lo dejé en la casa de mi pana? […]